Más Información
La situación en Cuba se ha vuelto crítica tras una drástica disminución en sus reservas de petróleo. Este declive comenzó cuando Estados Unidos derrocó al líder venezolano, una acción que interrumpió los envíos vitales de crudo que sostenían la energía de la isla.
La presión aumentó posteriormente, cuando el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que intentara vender o suministrar petróleo a este país.
Ante este aislamiento, la isla ha intentado subsistir dependiendo de su propio gas natural, energía solar y una producción mínima de petróleo para el funcionamiento de sus centrales termoeléctricas. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes para satisfacer la demanda nacional.
Este enfrentamiento por el combustible ocurre en un momento en que la administración de Trump ha presionado por un cambio drástico en el gobierno liderado por Miguel Díaz-Canel.

Como consecuencia, el país enfrenta apagones eléctricos constantes que han paralizado la vida cotidiana, sumándose a una severa escasez de alimentos, medicamentos y transporte.
La respuesta de México y la voz del exilio
Frente a este escenario, países como México se han unido para apoyar a la isla. El viernes pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que, en colaboración con el Gobierno Federal y la solidaridad de los mexicanos, se envió un barco con ayuda humanitaria.

Esta iniciativa ha sido bien recibida por varios cubanos, entre ellos José Luis, quien llegó a México hace dos años junto a su esposa en busca de mejores oportunidades.
En entrevista con EL UNIVERSAL, agradeció el gesto de la mandataria; sin embargo, compartió una realidad preocupante que le transmiten sus familiares: la ayuda no llega directamente al pueblo, sino que es utilizada por el gobierno cubano para generar ingresos. Al respecto, señaló:
“Al final, lo que está haciendo el gobierno cubano es usar esa ayuda para venderla, en lugar de beneficiar a la población. Lo mismo pasaba con el combustible cuando se lo mandaban: en vez de dárselo al pueblo, lo vendían a otros países. Eso es lo que no está bien de esta dictadura.”

Aunado a esto, recalcó que, aunque ve con buenos ojos el apoyo de México —incluyendo la invitación del expresidente López Obrador a realizar donaciones ciudadanas—, es fundamental que exista una comunicación entre mandatarios para garantizar el destino de los recursos.
“Está bien que quieran ayudar a Cuba, no lo veo mal, pero debería haber comunicación entre los presidentes. Que le digan: ‘Oye, si yo te lo estoy regalando, entrégaselo al pueblo’. Porque mientras el gobierno de Miguel Díaz-Canel, controlado por Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, vive cómodamente, con comida, electricidad y lujos —incluso un avión privado—, el pueblo se está muriendo de hambre".
Lee también: "Ejército está listo"; Cuba se prepara para posible agresión de EU y abre puerta al diálogo
El bloqueo y la parálisis en los hogares
Además sostuvo que, si bien el bloqueo petrolero de Estados Unidos ha limitado el acceso a recursos vitales, la responsabilidad recae principalmente en la gestión interna de Miguel Díaz, a quien acusa de bloquear los mismos recursos que otros países intentan hacer llegar a los ciudadanos.
“Ellos dicen que es por el bloqueo, pero ese bloqueo lo tienen ellos mismos. Ahora más o menos sí se presiona un poco con ese tema, para ver si esa dictadura logra salir, pero siempre han dicho lo mismo: que Estados Unidos nos tiene bloqueados y por eso no hay medicamentos ni comida. ”
Lee también: Cuba refrenda disposición a un "diálogo serio" y "sin injerencia" con EU; defenderá su soberanía, reitera
A pesar de los informes sobre el restablecimiento gradual de la electricidad bajo la presión internacional, José relató que su madre, residente en la Isla de la Juventud, vive una realidad opuesta.
“A veces pasan 16 o hasta 18 horas sin electricidad. Al no haber luz, no pueden cocinar, porque la mayoría de los cubanos usan cocinas eléctricas. La poca comida que tienen las personas se echa a perder al no poder refrigerarla. Muchas familias han tenido que recurrir a la leña, lo que también es un problema, porque un saco de carbón es muy caro en Cuba."
Racionamiento, inflación y el control del Estado
Sin embargo, la preocupación del cubano no sólo se limita a los apagones; sino la inflación y la escasez de alimentos que asfixian a la población, quien desde haces años es controlada por la “Libreta de Abastecimiento”.
“Tienen una libreta llamada ‘libreta de abastecimiento’, que se entrega a todas las casas. En esa libreta se registra todo. Por ejemplo, si en una casa viven cinco personas, les dan cinco panes al día, uno por persona. El arroz también está racionado: solo les dan alrededor de tres libras [...] Es así como funciona: todo lo tienen controlado.”
Asimismo, recalcó que, la crisis económica que se vive en Cuba, también se refleja en precios que superan el salario mínimo y en la mala calidad de los suministros.
“Además de que es caro, los productos los almacenan por mucho tiempo, como el arroz que llega un momento en que hasta le salen gorgojos, se llena de bichos. Pero como no hay más, ese mismo es el que el gobierno le da a la población. Y aunque las personas vean que tiene animales, solo lo limpian y se lo comen, porque si no, se mueren de hambre.”
Lee también: México envía nuevo barco con ayuda humanitaria a Cuba; "vamos a seguir apoyando al pueblo", asegura Sheinbaum
Aunque emigró con el objetivo de apoyar económicamente a su familia, señaló que se ha topado con las severas limitaciones del sistema financiero en la isla.
“Las personas no pueden sacar todo el dinero que les mandan de una sola vez. Tienen que hacerlo poco a poco, ya que ni siquiera hay suficiente dinero en los bancos.”
Despertar social y censura digital
Esta acumulación de carencias ha provocado que muchos pierdan el miedo y salgan a las calles para exigir dignidad, enfrentándose incluso a la policía.
“Estas manifestaciones no se habían visto antes con esta intensidad. La gente ha llegado a un punto en el que incluso se está enfrentando a los propios policías, quienes ya no saben cómo controlar la situación.”
A diferencia de años anteriores, cuando la falta de libertad de expresión limitaba las críticas a focos aislados en la capital, José Luis destacó que la actual ola de protestas desafía un sistema que castiga la disidencia con la cárcel. Por ello, observa con desconcierto cómo la gente logra organizarse, pese a que la infraestructura digital está diseñada para el silenciamiento.
“En Cuba solo hay una compañía que es Cubacel, la cual pertenece al gobierno [...] Ellos controlan todo. La gente solo ve lo que el gobierno permite. Cuando hay protestas, cortan el internet para que no se difunda la información.”
Lee también: Cuba niega a embajada de EU importar diesel para sus generadores; Trump endurece presión política contra Díaz-Canel
El camino al exilio y la nueva vida en México
Este clima de asfixia social y política ha orillado a miles de cubanos a emprender un éxodo incierto en busca de las oportunidades que su tierra les niega; travesía que José Luis conoció de cerca, pues mencionó que hace dos años, junto a su esposa, decidió dejarlo todo atrás con la meta inicial de alcanzar Estados Unidos.
“Quien sí tiene dinero puede salir hacia Nicaragua. El viaje cuesta 5 mil dólares [...] Una vez que llegas a Nicaragua, tienes que pagarle a un coyote, que te cobra 8 mil dólares por persona para llevarte a México. Yo tuve que vender mi casa y mi carro para poder juntar todo ese dinero”.

Aunque el destino final no fue el planeado, el establecimiento de su hogar en México le ha devuelto una paz que describe como “estar en la gloria”, pues con el fruto de su trabajo, ha logrado reconstruir su patrimonio.
“Ya me hice de mi carro, le compré una moto a mi esposa y he comprado cosas para mi casita, que en Cuba era imposible. Cuando llegué a México recuerdo que me asusté al entrar a un Bodega Aurrerá y ver que podía agarrar todo, porque nunca había visto algo así. Me quedé impresionado.”

A pesar de la plenitud que ha encontrado en el país, admitió que aún le desconciertan algunos contrastes entre ambos países. Uno de ellos es el sistema de salud, pues dijo que mientras en México el servicio tiene un costo inmediato, en Cuba es totalmente gratuito.
“En México, desde que entras a una consulta, ya te están cobrando... En cambio, en Cuba, si vas al dentista o a una operación, no tienes que pagar nada”.
Sin embargo, recalcó que estos beneficios no compensan la falta de libertades que dejó atrás. Por ello, expresó su deseo de que todos sus compatriotas puedan experimentar la libertad de la que él goza ahora. Manifiesta su esperanza de que las declaraciones de Donald Trump sobre una intervención en la isla se concreten, dando un giro político que ponga fin al ciclo actual.
“Yo quisiera que eso sucediera, para ver si realmente se logra cambiar la situación en Cuba [...] Que sea como Puerto Rico con Estados Unidos, donde la diferencia es grande. Que nos quiten esa carga que tenemos encima. Deseo que esa dictadura se vaya, que los Castro abandonen el país. Mientras esas personas sigan ahí, no va a cambiar nada”, finalizó.
ml
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]











