La misión representa el retorno de la presencia humana a las proximidades lunares tras más de medio siglo. Para asegurar la integridad de los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) utiliza un diseño de navegación específico conocido como trayectoria de retorno libre.

Este concepto no es una novedad absoluta, pues se emplea desde las misiones Apollo, pero en la actualidad incorpora cálculos de precisión balística que aprovechan la gravedad de los cuerpos celestes como un mecanismo de seguridad pasiva.

En términos simples, este diseño permite que la nave regrese a la atmósfera terrestre de manera automática sin necesidad de encender los motores principales una vez que se ha abandonado la órbita terrestre.

Infografía que muestra un esquema del viaje de la misión Artemis 2 de la NASA para llevar una tripulación de cuatro personas en la nave espacial Orión alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, con el lanzamiento planeado para principios de 2026. Foto: AFP
Infografía que muestra un esquema del viaje de la misión Artemis 2 de la NASA para llevar una tripulación de cuatro personas en la nave espacial Orión alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, con el lanzamiento planeado para principios de 2026. Foto: AFP

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La mecánica orbital y el aprovechamiento de la gravedad lunar

De acuerdo con la página oficial de la misión no entra en órbita lunar baja, sino que realiza un sobrevuelo de proximidad. La trayectoria de retorno libre funciona mediante un envío preciso de la nave hacia un punto específico detrás de la Luna.

Según explican los especialistas del Jet Propulsion Laboratory (JPL), la atracción gravitatoria del satélite natural actúa como un "lazo" que curva la dirección de la cápsula Orion, redirigiéndola directamente hacia la Tierra.

Esta configuración es vital porque, en caso de que el módulo de servicio europeo sufra una avería tras la inyección trans-lunar, la física orbital se encarga de devolver a la tripulación a casa.

La seguridad es la prioridad absoluta en esta fase. Expertos del portal especializado Space.com señalan que este perfil de misión (denominado técnicamente como Inyección Trans-Lunar de Retorno Libre) elimina la dependencia de maniobras de corrección críticas durante la fase más alejada del viaje. "La trayectoria de retorno libre es el seguro de vida de la misión", mencionan los técnicos en sus protocolos de contingencia, ya que garantiza que el ángulo de reentrada en la atmósfera terrestre sea el adecuado para que el escudo térmico proteja la cabina.

El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la misión Artemis II de la NASA y la nave espacial Orión se encuentran en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. FOTO: AFP
El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la misión Artemis II de la NASA y la nave espacial Orión se encuentran en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. FOTO: AFP

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Etapas críticas y la gestión del riesgo en el espacio profundo

Para comprender la ejecución de este "seguro de vida", la navegación se divide en pasos técnicos fundamentales. Según la documentación de la Agencia Espacial Europea (ESA), que colabora con el módulo de servicio, el proceso sigue este orden:

  • Inyección Trans-Lunar (TLI): El cohete SLS impulsa a Orion fuera de la órbita terrestre con la velocidad exacta para alcanzar la influencia lunar.
  • Configuración de Retorno: La trayectoria se ajusta desde el inicio para que el "punto de retorno" coincida con el corredor de reentrada terrestre.
  • Sobrevuelo Pasivo: Al rodear la cara oculta de la Luna, la gravedad realiza el giro necesario sin consumo de combustible adicional.

De acuerdo con la Planetary Society, esta estrategia limita las opciones de exploración cercana en esta etapa, pero maximiza las probabilidades de supervivencia. Al evitar la inserción en órbita lunar (donde se requiere un frenado activo), la NASA reduce drásticamente la carga cognitiva de la tripulación y los puntos de falla del hardware. Artemis II sirve así como la prueba definitiva de estos sistemas antes de que Artemis III intente el descenso en el polo sur lunar.

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