Forasteros
Con frecuencia se cree que su historia se cifra en un misterio y hay quien adivina en él una amenaza
Con frecuencia se cree que su historia se cifra en un misterio y hay quien adivina en él una amenaza

Fue José Manuel de Rivas, con el generoso entusiasmo que lo caracterizaba, quien le sugirió e indujo a Elizondo a que tradujera Historias rotas de Valéry
El terror es una redundancia cinematográfica. Ciertos juegos mecánicos intentan asimismo explotarlo en las ferias, donde a veces existen “casas de los sustos”

Relatos policiales también han preservado la historia posible de un sobreviviente de la segunda guerra de Afganistán; me refiero al doctor en medicina John H. Watson
“A los mexicanos les gusta poner nombre a los diversos periodos de su historia”, ha escrito Barbara A. Tenenbaum
La erudición de Calasso era un juego; procedía del placer natural de leer, de la curiosidad que induce a nimiedades, del paseante que se detiene de pronto en una esquina inadvertida
Los refranes, que preservan sabiduría popular con hallazgos literarios, suelen decirse como para recordar que ya habían augurado aquello que no deja de suceder
No se trata de una mera curiosidad o un libro sensacionalista, sino de uno riguroso y revelador del biógrafo y el biografiado
Los historiadores tienen que recurrir con frecuencia a la memoria ajena cuyo origen puede hallarse en una memoria incierta
No se trata de un artificio o de una impostura, sino formas de escritura que Calasso no deja de hallar