Muerte de un lector
La erudición de Calasso era un juego; procedía del placer natural de leer, de la curiosidad que induce a nimiedades, del paseante que se detiene de pronto en una esquina inadvertida
La erudición de Calasso era un juego; procedía del placer natural de leer, de la curiosidad que induce a nimiedades, del paseante que se detiene de pronto en una esquina inadvertida
Los refranes, que preservan sabiduría popular con hallazgos literarios, suelen decirse como para recordar que ya habían augurado aquello que no deja de suceder
No se trata de una mera curiosidad o un libro sensacionalista, sino de uno riguroso y revelador del biógrafo y el biografiado
Los historiadores tienen que recurrir con frecuencia a la memoria ajena cuyo origen puede hallarse en una memoria incierta
No se trata de un artificio o de una impostura, sino formas de escritura que Calasso no deja de hallar
Desde mucho antes de su muerte, hace cien años, no han dejado de proliferar representaciones y evocaciones de Napoleón por medio de la pintura y la escultura, de la literatura y la música, de biografías...
La búsqueda del origen de un río puede importar una fascinación obsesiva, exploraciones e historias novelescas, disputas legendarias
Como cada abril y mayo, lo que queda del bosque de La Primavera, en Guadalajara, y otros bosques... se suceden incendios que reducen a cenizas sus raíces
Enrique Fuentes había trabajado en Iberia, la línea aérea española, pero, sin cursilería, naturalmente su devoción eran los libros
A partir del siglo XII, la imagen de María invadió los frescos de las iglesias, los oratorios y los altares