El Mundial 2026 está acelerando procesos de expulsión urbana que benefician a intereses inmobiliarios. El Estado y la ciudad se reorganizan no para beneficiar no a quienes la habitan, sino para quienes buscan extraer rentas de ella

Ganar cinco de cinco en el torneo no es poca cosa, sin importar a quién se venció. Ya quisieran el resto de los grandes tener ese paso perfecto