En América Latina varios países han virado, recientemente, a gobiernos de derecha y hasta de ultraderecha. El caso más reciente es Colombia, donde Gustavo Petro –de izquierda– perdió contra el ultraderechista Alberto de la Espriella en cerradísima elección.

El expresidente colombiano Petro, la semana pasada en reunión con la presidenta Sheinbaum, declaró que hablaron sobre los riesgos de las redes sociales y de la inteligencia artificial (IA) para influir en procesos electorales a favor de la derecha. De hecho, Petro, sin dar mayor evidencia, acusa a estas de ser las responsables de su derrota.

Sus acusaciones han caído en territorio fértil en el gobierno mexicano, que lleva meses acusando una campaña de la derecha –promovida desde el extranjero– en redes sociales y con el uso de IA. En las ruedas de prensa que se hacen desde Palacio Nacional, tanto la presidenta como su equipo legal y vocería llevan meses quejándose de lo que se dice en redes sociales y cómo se viralizan contenidos que golpean a la 4T. Algunos ciertos y otros falsos. Incluso señalando a varias personas y empresas nacionales y extranjeras, como La Derecha Diario, de estar operando coordinadamente contra el gobierno y su partido, Morena.

Incluso, en la mañanera del día de ayer, la presidenta solicitó que el Instituto Nacional Electoral (INE) defina y aplique reglas para la propaganda política en redes sociales, para el proceso electoral que está por iniciar.

En paralelo a este llamado de la presidenta, el INE está avanzando varias investigaciones contra plataformas y redes sociales. Algunas son quejas de aspirantes a cargos de elección popular que se quejan de campañas negativas en su contra y otras son de Morena contra contenidos en plataformas y redes sociales. Como la queja presentada contra “La Casa de los Mañosos”.

Lo relevante es que, si bien el INE ya fiscalizaba gasto en redes sociales, por primera vez está realizando investigaciones en cuanto a contenidos publicados en YouTube, FB y en X, incluso fuera de periodo electoral. La norma que había regido era una de completa libertad en las redes sociales, más si se trataba de publicaciones periodísticas, al amparo de la libertad de expresión. Eso pronto podría cambiar.

El INE, por conducto de la Unidad Técnica de los Contencioso Electoral, tiene la intención de bajar cualquier contenido de redes sociales y plataformas que considere calumnioso o difamatorio. Esto sólo había pasado para los spots de los partidos que con cargo a los tiempos del Estado se transmiten en radio y TV. Pero la radio y la TV están sobrerregulados desde 2007. Mientras que las redes sociales y plataformas no lo están. Hasta ahora.

En sus investigaciones, el INE está teniendo la colaboración de las plataformas que le están revelando las conexiones IP o números desde los cuales se postean contenidos denunciados en redes sociales y plataformas. Algo que viene en la letra chiquita de los “términos y condiciones” de las plataformas, aunque sí abre un debate sobre la privacidad. Se están lavando las manos de lo que en ellas se publique. Con esa información, el INE se “voltea” con los proveedores de servicios de telecomunicaciones y les solicita nombre y dirección de la persona que presuntamente posteo los contenidos para iniciarle y notificarle un procedimiento especial sancionador. La maquinaria oficial ya está echada andar para tratar de detener lo que sucede en redes sociales y plataformas.

Pero el actuar del INE puede estar yendo de más, pues no hay norma legal que en México regule las redes sociales y la IA. Algo que ayer también reconoció la presidenta. Y también el actuar puede estar en duda, pues no queda claro que a estas alturas, a días de iniciar el proceso electoral, el INE pueda cambiar normas sustantivas del proceso electoral. Eso es algo que se debió de haber hecho, según dice la Constitución, hace 90 días. Pero lo que su actuar será seguramente llevado a tribunales. Y, desde luego, la petición de información sobre usuarios y sus datos no se hace al amparo de ninguna orden judicial.

El tema central es que ante el avance de candidatos de derecha en la región y el uso que supuestamente se hace desde el extranjero de redes sociales e IA para atacar a la 4T se empieza a ver un esfuerzo coordinado por regular y hasta sacar del internet lo que se postea en México. Quedaron atrás los tiempos de lo que López Obrador llamaba “las benditas redes sociales”. Ahora, la 4T les ha declarado la guerra y buscan cómo prohibirlas. Es probable que la evolución tecnológica, que siempre va más rápido que cualquier regulación, haga que quienes generan estos contenidos encuentren la forma de seguir siendo vistos y eviten el “cerco digital” que está tendiendo el INE.

Lo que está sucediendo es relevante, pues la 4T ha pasado del amor al odio con las redes sociales; los usuarios de estas deben saber que lo que publican ya no es privado y que hay abiertos decenas de procesos sancionadores; y, finalmente, que las redes y plataformas que tanto presumían libertad editorial acabaron cediendo a ser reguladas, sin montar una defensa por sus usuarios. México está aprendiendo de lo acontecido en Latinoamérica, habrá a quienes les guste y habrá otros que denuncien censura.

X: @JTejado

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