Pocas veces un titular del Ejecutivo mexicano ha hablado con tanta claridad y franqueza sobre las tácticas injerencistas del gobierno de EE. UU. como lo hizo la Presidenta Sheinbaum el día 2 de este mes en su conferencia mañanera. En respuesta a una pregunta sobre las intenciones de las elogiosas palabras del director de la DEA para alabar a García Harfuch dijo textualmente: “Ellos buscan de una u otra manera, para debilitar a los gobiernos —porque este es uno de sus objetivos— y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía: dividirnos internamente, es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre; generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, generar divisiones al interior del Gabinete Federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia”.
Así describió como “de una u otra manera”, esto es, unas veces mediante intervenciones descaradas de sus funcionarios y hasta agresiones armadas, de cuyas dos formas da cuenta ampliamente nuestra historia, la de toda Latinoamérica y la de varios países asiáticos. Otras veces, por medio de mecanismos sutiles disfrazados de apoyos, propósitos positivos, premios y reconocimientos, pero siempre con el objetivo de favorecer sus intereses. Eso lo reconoció abiertamente uno de sus Secretarios de Estado cuando dijo: “Los Estados Unidos no tienen amigos, tienen intereses”.
“Divide et impera” es una estrategia imperialista de larga data. Esa expresión, de incierto origen, se ha atribuido a Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno; y es conocida como divisa de la política exterior del Imperio Romano. Sabedores de dicha artimaña, debemos identificar y rechazar con firmeza cualquiera que sea el medio injerencista. Así venga envuelto en expresiones dulces y aduladoras.
El pueblo estadounidense es digno de admiración y reconocimiento por diversos motivos, y en general el ciudadano medio respeta y reconoce el aporte de la población de origen mexicano, pero su gobierno suele comportarse de modo altanero y dominante, con la soberbia propia de todo imperio. Así ha sido durante toda nuestra vida independiente y, desde la llegada de Trump, sus tendencias agresivas se han potenciado en especial contra gobiernos que rechazan las recetas neoliberales. Razón por la cual debemos estar más alertas, no confiarnos. Recordemos con Cicerón que la historia es la maestra de la vida, y ella nos ilustra.
Eneas, el héroe de Virgilio en la Eneida, describe los hechos que precedieron la caída de Troya, cuando los griegos en aparente retirada dejaron a las puertas de la ciudad un gran caballo de madera como regalo. El sacerdote troyano Laocoonte advierte a sus conciudadanos del peligro que la ofrenda encierra con la célebre frase: “Timeo Danaos et dona ferentes”, “Temo a los griegos incluso cuando traen regalos”. Seamos como Laocoonte a quien podemos parafrasear así: “Desconfío de los gringos, incluso cuando profieren halagos”.
@DEduardoAndrade Investigador de El Colegio de Veracruz y Magistrado en Retiro.
ORCID 0009-0002-4714-7408
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