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31/12/2019
01:03
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En 2020 nacerán más de dos millones de mexicanos. Alrededor del 80% practicarán algún deporte en su infancia y su juventud, aunque apenas el 45% continuarán ejercitándose en la primera etapa de su vida adulta. Tan solo el 9% de quienes se conviertan en ancianos tomará el ejercicio en serio y envejecerá dignamente, tal vez, sin bastón ni necesidad de ayuda para moverse.

De los nacidos el próximo año, aproximadamente 500 mujeres y 800 hombres podrían ser futbolistas profesionales. 100 pequeños tendrán la posibilidad de llegar a las Grandes Ligas del beisbol, 10 a la NBA y una, si las cosas marchan sobre ruedas para ellas, sería la primera mexicana en incursionar un día no muy lejano en la Fórmula 1.

En el atletismo, quizá treinta y cinco de ellos nos den medallas en Juegos Olímpicos, en mundiales y en la Golden League; siete de oro. Cuatro conseguirán récords mundiales, pero, sobre todo, miles y miles romperán con esa idea absurda de que vivir del deporte es para los suertudos (lo que contribuirá a que esta numeralia se multiplique en el futuro), y le inculcarán a sus hijos —mientras juegan con ellos en los parques y en sus jardines— que sí se puede, transformando esa horrible porra de pacotilla en un auténtico mantra mexicano.

Este año que viene se consumirán más de doce millones de cervezas en estadios y eventos deportivos en nuestro país, 6% más que en 2019. Ojalá, en cambio, el número de peleas se reduzca, lo mismo que las riñas de los mayores en los partidos interescolares. Que cada vez sean menos los padres (y madres) de familia que se creen directores técnicos desde las gradas.

Que el próximo año surjan auténticos entrenadores, mujeres y hombres que motiven y cambien la mentalidad de las nuevas generaciones de mexicanos. Y, por qué no, de los viejos. Que transformemos nuestros escenarios, que sorteemos los obstáculos, que demolamos las viejas estructuras y convirtamos en realidad los sueños. Que aplaudamos en los circuitos a los guías de corredores ciegos y que quienes trotamos por las calles nos saludemos.

Que la afición de los Wolves le grite “¡Chingón!, ¡chingón!” a Raúl, que Alexa Moreno se suba al podio en Tokio, que demos un salto cuántico y que nazcan más gimnastas, marchistas, clavadistas y arqueros. Que volvamos a ganarles a los kenianos y, especialmente, que todos los que hagan propósitos relacionados con hacer ejercicio, le ganen al sueño.

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