Demasiadas decisiones han tenido que contenerse para que se mantengan las metas superiores y los nudos de lealtad, donde no pueden penetrar quienes atan las cuerdas alrededor de la barca principal, la que traslada las dos esferas más solitarias y asediadas del régimen.

Son dos esferas de grandeza que el expresidente AMLO y la doctora Sheinbaum saben que están inevitablemente amalgamadas: gemas de energía personalísimas, sin manual, sin modelo y sin guías, que las pruebas del tiempo y de las decisiones están predestinadas a afianzar o erosionar.

Dentro y fuera del gabinete presidencial, y entre sus allegados, pululan quienes comprendieron el llamado de la historia y, en el otro extremo, quienes incurrieron en excesos, vicios y traiciones, tanto al legado como al segundo piso que se abre paso.

Desfilan quienes han hecho trizas el privilegio de la cercanía y la confianza política o apostaron por la ilusión de que se mantendría la impunidad por la grandeza prestada; pero, en realidad, o se han desatado de tajo o se empecinan en mostrarse como cuerdas secundarias en las madejas que profesaban tener o que los vinculaban con los tejidos más acabados de la cumbre del nuevo sistema político.

En su segundo informe presidencial, “honestidad y resultados” fueron los dos baluartes de gobierno que la doctora Sheinbaum buscó reflejar en su tono, su estilo y su convicción como espejo de su gobierno.

Pero todo indica que son también el centro de una prueba permanente de confianza política para quienes aspiren a mantenerse o irradiarse como esfera de poder dentro de la 4T.

El expresidente AMLO y la presidenta Sheinbaum han hecho lo propio para construir un nuevo sistema de poder que, por definición, está permanentemente desafiado en su interior y bajo acoso desde la mira geopolítica de los intereses del gobierno de Washington.

Por eso la actualidad y vitalidad del mensaje político de la Dra. Sheinbaum, en uno de los pasajes más importantes de su informe gubernamental: “Que nadie se equivoque, no hay divisiones ni rompimientos, sino la defensa del pueblo de México y su dignidad”.

Para la doctora Sheinbaum, el legado y su delicada toma de decisiones presentes sostienen las manos firmes del régimen de la 4T: de ella y del expresidente depende que así se mantenga para —como decía Antonio Machado— triunfar “con la vela donde sopla el aire”.

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