¡Qué mala suerte la de López Obrador, a él que tanto odia a gringos y españoles lo castigó Dios: tiene nietos de nacionalidad estadounidense y abuelos españoles! Y ahora Andy, un Don Nadie cuya importancia reside en ser hijo de su papá, reclama lloroso que le hayan prohibido entrar a Estados Unidos y, en el colmo de la estupidez, califica la decisión como una “perversa canallada… de estilo hitleriano”, le pide al presidente Trump que destituya a su secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau y remata con que Estados Unidos, una nación racista y triste, vive tiempos decadentes.

Al retirarle la visa, el gobierno de Estados Unidos ejerció una atribución legítima: decidir sobre el ingreso de extranjeros a su territorio, sin embargo, no puede desconocerse la naturaleza política de esta decisión que se inscribe en la misma línea de las declaraciones del titular del Comando Norte y de las denuncias de Trump y miembros de su gabinete sobre la penetración del crimen organizado en México, y de la solicitud de extradición de Los Diez de Sinaloa. Muchas señales para un gobierno que responde con el disimulo y el discurso patriotero.

La reacción sincronizada de la presidenta Sheinbaum, los gobernadores morenistas y el Comité Ejecutivo Nacional de Morena consistió en calificar la decisión como una injerencia en la política mexicana. ¡Andy, representante de la Patria!, mientras Christopher Landau —un embajador que en distintos momentos ha mostrado su cariño por México— tuitea juguetón: “¿Están disfrutando el espectáculo? Sírvanse más palomitas. Amarán la siguiente parte.”

Al día siguiente de anunciar el retiro de su visa, a través de un video Andy —otra vez en su carácter de voceador y violando la ley electoral con su campaña anticipada— llama al pueblo a informarse y prepararse ante la “evidente embestida por parte de gobiernos extranjeros, en particular, de los Estados Unidos”.

Este personaje de parodia, cuya riqueza parece más vinculada al tráfico de influencias que a la fábrica de chocolates, aunque reconocía que había nacido en Tabasco se asumía como chilango porque se imaginaba candidato a jefe de Gobierno de la capital y de allí, porqué no, a La Grande, ¿es el heredero natural de Andrés Manuel López Obrador?

Cuando está próxima la elección intermedia en Estados Unidos, México se convierte en piñata, si no está en la mesa estará en el menú.

Misión cumplida

Mónica Soto, la magistrada que urdió con los Felipes el fraude a la ley que permitió la sobrerrepresentación de Morena en el Congreso y que convirtió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en un apéndice del Ejecutivo, se retira sin informar cuál es la “causa grave” que motiva su renuncia, como lo establece la Constitución.

Se va con la desvergüenza de haber faltado a su protesta constitucional, lo que sigue es conocer a dónde la enviarán con cobertura diplomática o consular. La 4T ha convertido al servicio exterior en receptáculo de traidores y corruptos. Amor con amor se paga, decía el prócer.

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario @alfonsozarate