Mientras Morena se deshace en elogios y defensas a “Andy” López Beltrán —a quien Estados Unidos le retiró la visa—, las acciones y resultados del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, parecen pasar prácticamente inadvertidos para los sectores más duros del partido oficialista.
No importa que el exsecretario de Organización de ese organismo político haya perdido el documento necesario para entrar a la Unión Americana, mientras Harfuch cruza fronteras y es recibido en el extranjero entre elogios y aplausos.
Es así que los dos personajes que ya aparecen en las conversaciones sobre la sucesión presidencial hoy reciben un trato radicalmente distinto dentro de Morena.
“Andy” cuenta con una consideración que difícilmente puede separarse del hecho de que es hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Él mismo ha reconocido que gracias a ello la gente le abre las puertas en su adelantadísima campaña. Claramente no tiene trayectoria propia, sin embargo, los lopezobradoristas se desgarran las vestiduras y ondean la bandera de la soberanía nacional por un permiso migratorio que López Beltrán cree merecer por derecho divino.
Con Harfuch ocurre exactamente lo contrario. El encargado de la seguridad de nuestro país es uno de los funcionarios mejor posicionados en distintas mediciones de opinión, y su exposición internacional comienza también a crecer. Su reciente participación en la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, celebrada en Argentina, terminó por convertirse en la plataforma ideal, pues fue recibido con elogios, aplausos y un reconocimiento del director de la DEA, Terry Cole, que trascendió las fronteras mexicanas.
Pero dentro de Morena el mundo es al revés: para Andy hay solidaridad, defensa y respaldo; para Harfuch, silencios, reservas y distancia.
Incluso este miércoles, la propia presidenta Claudia Sheinbaum explicó que originalmente ella no quería que García Harfuch asistiera a esa reunión. Sin embargo, dijo que puso el asunto a consideración de su gabinete, y que la mayoría se pronunció por que fuera él quien representara a México en Sudamérica. Y es que Sheinbaum conoce perfectamente los equilibrios internos de Morena, así como los recelos que provoca cualquier figura que crece demasiado rápido. Al revelar que no fue ella quien impulsó personalmente el viaje de Harfuch y que la decisión surgió del gabinete, marcó distancia respecto de una visita que terminó fortaleciendo considerablemente a su secretario.
Rumbo a 2030, el porqué de esas diferencias es obvio: el heredero quiere tomar el lugar que un día ocupó su padre, aunque no lo acompañen ni el talento, ni la inteligencia, ni la simpatía. Los datos de la encuesta de Enkoll para El País, publicados en mayo, colocaron a Harfuch con un 74% de opiniones positivas y 18% negativas, lo que da un saldo de opinión positivo de 56 puntos: el secretario mejor evaluado. En la misma medición, “Andy” tenía 36% de opiniones positivas frente a 47% negativas, lo que da un saldo de -11 puntos. Pero lo más revelador es que “Andy” se desbarranca, pues siete meses antes, en octubre de 2025, aún tenía un saldo positivo de tres puntos. Todo esto antes de que le fuera retirada la visa.
Tal parece que, mientras se trate de “Andy” López Beltrán, ese apoyo sí se ve. Harfuch no puede presumir lo mismo.
@azucenau
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