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La vida en la cárcel de las mujeres del 68

Tras la represión del 2 de octubre de 1968, Ana Ignacia Rodríguez La Nacha, Roberta Avendaño La Tita, Amada Velasco y Adela Salazar estuvieron presas en Santa Martha. A 50 años, EL UNIVERSAL presenta fotos inéditas del archivo de la UNAM

Cámara clandestina. Un compañero metió a la cárcel una cámara fotográfica de manera clandestina. Ese día mis compañeras y yo nos estábamos retratando y jugábamos en unos bidones viejos que había dentro del penal. FOTOS: UNAM
14/10/2018 |02:07Pedro Villa y Caña |
Redacción El Universal
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Compañera de escuela y cárcel. Aquí estoy con Roberta Avendaño La Tita, mi compañera de la Facultad de Derecho y delegada del Consejo Nacional de Huelga (CNH), era como mi hermana. Compartimos la celda y siempre jugábamos a que ella me cargaba.

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Defensora de obreros. Además de La Tita, en la foto también está Adela Salazar (centro), quien fue como una madre para mí en la cárcel. Ella y su esposo, quienes defendían obreros. Cuando el Ejército entró a CU, fueron detenidos por ir a salvar a sus hijas.

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En el jardín de Santa Martha. Mira, en esta fotografía estoy en el jardín del penal con una compañera guerrillera que creo que era de Los Lacandones. Dos veces a la semana, sólo por dos horas, nos sacaban a dizque disfrutar del campo.

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Feliz cumpleaños. Esta imagen es de la celebración de mi primer cumpleaños en Santa Martha. Compañeros de la Facultad me llevaron un pastel y celebramos juntos. Contamos con mucho apoyo, incluso del rector de la UNAM Javier Barros Sierra.

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“Nuestra celda”. Esta es nuestra celda en Santa Martha y en la que vivimos desde que ingresamos hasta que salimos. Ahí pasamos las noches más difíciles, porque había grupos de acoso adentro y gente que se drogaba permanentemente y nos hacían pasar malos ratos, nos daban miedo. Las presas comunes nos llamaban Viejas Rotas y Las Princesas porque, como estudiábamos, las autoridades nos daban dos horas más de luz en nuestra celda, a diferencia de ellas, a quienes se las apagaban a las 20:00 horas y a nosotras a las 10 de la noche.

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