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Josefa González-Blanco Ortíz-Mena, quien pronto será reemplazada por Alejandro Gertz Manero en la Embajada de México en Reino Unido, deja su puesto con una lista de 16 de trabajadores que la acusan de hostigamiento laboral, malos manejos de recursos y de haber apagado la relación bilateral.
Así lo dio a conocer EL PAÍS en su nota de este lunes 19 de enero, donde abunda sobre un castigo sistemático implementado por la exembajadora, como medida para sus empleados, de acuerdo con los testimonios de embajadores y extrabajadores.
En la nota se señala que, desde 2021, al menos 40 trabajadores salieron de la embajada entre renuncias y rotaciones a otras representaciones, lo que la ha dejado con menos de la mitad de la plantilla y, aunque los empleados ganaron en sus denuncias por ambiente de estrés y acoso ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, mencionan que de nada sirvió porque Josefa González-Blanco se negó a cumplir con las recomendaciones, tampoco fueron respaldados por la Cancillería porque no se tomó ninguna medida ante esta situación.
González-Blanco ha señalado a preguntas de EL PAÍS que esas acusaciones "drivan de inconformidades con procesos de auditoría e investigación actualmente en curso dentro de la representación. Respecto a la relación bilateral entre Méxcio y Reino Unido, González-Blanco ha sostenido que “se mantiene sólida, activa y en permanente fortalecimiento, como es verificable a través de la agenda pública y del trabajo cotidiano entre ambos Gobiernos”.
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"La dog house", el castigo de Josefa González-Blanco que congela a sus empleados
En la Embajada mexicana en Reino Unido hay una orden popular que sus trabajadores no habían oído antes de tratar con su titular: “Te vas a la dog house”, un castigo sistemático que consiste en aplicar la "ley de hielo" a empleados.
Los trabajadores explican que esto consiste en que la embajadora les deje de hablar, no les pase información, simplemente dejan de existir para ella; la orden se extiende al resto del personal, a quienes la funcionaria les ordena no tener contacto con el castigado.
"Hacia el interior es un caos, ya nadie sabe a quién le puede hablar y a quién no, quién está congelado y quién no“, cuenta a EL PAÍS una fuente de la embajada, que prefiere resguardar su identidad por miedo a represalias. Otros empleados refieren que esta medida es implementada a trabajadores que no son del agrado de González-Blanco.
Retrasar un vuelo, el pase de salida de la Sedema
La relación de Josefa González-Blanco con la política no comienza con ella, sino con su abuelo y su padre, quienes fueron gobernadores de Chiapas, así como secretario de Trabajo por 12 años y secretario de Gobernación de Carlos Salinas de Gortari, respectivamente.
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Antes de estar en la política, Josefa trabajaba en un refugio ecológico fundado por su familia en Palenque, Chiapas, luego, el expresidente Andrés Manuel López Obrador la eligió como secretaria de Medio Ambiente en 2018, cargo en el que duró solo 6 meses luego de enfrentar una de sus controversias de su historial.
La llegada tardía a un vuelo entre la Ciudad de México y Mexicali hizo que Josefa llamara a un directivo de Aeroméxico para que el avión la esperara. El capitán tuvo que comunicar a los pasajeros que debían esperar porque había una “orden presidencial que demoró 38 minutos. Tras darse a conocer esto, López Obrador expresó: “No podemos ser tolerantes en actos de prepotencia”, en el momento en que aceptaba la renuncia de la funcionaria.
No obstante, en 2021 González-Blanco regresó a la función pública cuando López Obrador le dio la oportunidad de irse como embajadora a Londres, la capital de Reino Unido. En ese momento, la embajada británica no tenía representante. Reino Unido es el quinto país con más mexicanos fuera de México. Ahí llegó Josefa González-Blanco, quien había vivido y estudiado ya en el país, a su segundo puesto político.
Uno de sus empleados expresó que “se quedó ella al frente y nos dejó sin equipo”, los siete trabajadores y extrabajadores contactados por EL PAÍS aportaron documentos de renuncias, denuncias, resoluciones del Comité de Ética y del Órgano Interno de Control. En ellos, señalan un “maltrato sistemático” y recalcaron su deterioro en salud tras trabajar para ella. Apuntan que la embajadora utiliza los recursos de la representación “solo para promocionar su imagen personal” y que ha “destruido las relaciones bilaterales con Reino Unido”.
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Fiestas en la embajada, impulso para la imagen de Josefa
Los testimonios también apuntan que el diálogo político, las actividades culturales, los reportes de gastos y contratos pasaron a segundo plano para la embajadora, y que las centenares de "reuniones" realizados en el recinto fueron manejados "como sus fiestas, no son de la embajada de México con un propósito, son para imagen de ella”, “no hay palabras ni discursos, son borracheras”, apuntan.
Entre las acusaciones destacan largas jornadas de trabajo, descansos y vacaciones negadas, así como realizar cargos ajenos para los que fueron contratados. “Los horarios laborales eran de lunes a domingo en eventos de carácter ‘oficial’, que terminaban siendo una fiesta fuera de control hasta las dos o tres de la mañana”, señalan: “la señora de la limpieza terminaba volviéndose bartender”.
Respecto al tema económico, los testigos acusan que "cuentan como gastos de administración de la embajada”: “Quería usar los recursos de protección que están etiquetados para alguna atención médica o alguna repatriación. Esos los quería usar para las fiestas”.
“Si yo digo que te hinques, te hincas”
Las denuncias también mencionan maltratos como gritos de la embajadora hacia sus compañeros de trabajo: “Si yo quiero que te largues a México mañana te subo en un avión y te largas. Porque yo te di el trabajo, no sirves para nada, y si yo digo que te hinques, te hincas”.
Esto ha tenido consecuencias médicas; trabajadores declaran que una de sus compañeras tuvo “tal nivel de acoso que terminó en el hospital, con un burnout gravísimo. El NHS, el servicio médico británico, le otorgó una incapacidad de dos meses porque tenía crisis durísimas cada vez que esta persona le vociferaba en el teléfono”. Otra mujer, apunta una fuente, llegó a perder un bebé por el nivel de “acoso laboral”.
Los trabajadores consultados por EL PAÍS, algunos con más de 20 años de experiencia en el servicio exterior, apuntan que es la primera vez que están expuestos a una situación como la vivida con ella.
Con información de EL PAÍS
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