Ciudad Victoria, Tamps.— Sobre el homicidio del periodista Antonio de la Cruz lo único que está claro es que los perpetradores tenían la misión de acabar con su vida y la cumplieron. Se sabe que el crimen se ejecutó bajo el modus operandi de asesinos a sueldo, que fue planeado, que se emplearon armas de grueso calibre y una motocicleta para huir, pero, a un mes del hecho, las autoridades nada saben de los asesinos materiales e intelectuales ni del móvil del homicidio.

La mañana del 29 de junio, el reportero del diario Expreso ya había dejado a su hija mayor en el trabajo y, al regresar a su domicilio, en el fraccionamiento Puertas de Tamatán, se disponía a hacer lo mismo con Cynthia, la menor, cuando fue atacado por sicarios que le dispararon directo al parabrisas de su camioneta.

Después, uno de ellos accionó su arma del calibre .40 en la puerta del conductor, dejándolo sin vida.

Una de las balas que atravesó el cuerpo de Antonio se incrustó en la cabeza de su hija, quien días después falleció en un hospital de Ciudad Victoria.

La misión de los sicarios era acabar con su vida, eso lo tienen claro las autoridades, pero lo que ignoran es el móvil de este asesinato que sorprendió al sector político, al gremio de periodistas y a los habitantes de Ciudad Victoria, pues era conocida la integridad del comunicador.

Homicidio del periodista De la Cruz cumple un mes de impunidad; ven crimen político
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“No se ve ningún tema de crimen organizado, está muy extraño”, dijo a la Alianza de MediosMx una fuente cercana al caso y aseguró que los fiscales de la FGR han interrogado a amigos y compañeros de De la Cruz para establecer líneas de investigación.

Un día antes de haber sido privado de la vida, Tony, como le decían familiares y amigos, subió a su perfil de Facebook un crítico boletín de prensa sobre la participación del diputado local de Movimiento Ciudadano Gustavo Cárdenas Gutiérrez —a quien le llevó por años temas de comunicación cuando el político ocupó distintos cargos públicos— en la comparecencia de la secretaria de Salud de Tamaulipas, Gloria Molina Gamboa, realizada el 28 de junio pasado.

En el periódico Expreso publicó una nota informativa sobre una banda dedicada al robo de tarjetas de débito a adultos mayores en Ciudad Victoria, que fue denunciada por una víctima ante la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas (FGJT).

De acuerdo con el legislador Gustavo Cárdenas, Antonio de la Cruz redactó el boletín, lo distribuyó a los medios de comunicación del estado y lo colocó íntegro en su página de Facebook.

En el texto se denunció la falta de asignación de 600 plazas para trabajadores de la salud, compra a sobreprecio de insumos médicos para la pandemia de Covid-19, contratos millonarios con empresas fachada y presuntos actos de corrupción en las pólizas de seguro de vida para el personal de salud que participó en la atención de la crisis sanitaria.

“El boletín decía de los manejos del gobierno del estado y sus parientes y más. Toño puso el boletín completo de lo que yo había dicho, lo publica en su portal tal como lo elaboró y al día siguiente lo matan”, dice a la Alianza de MediosMx.

Para el legislador, el caso de Antonio de la Cruz se trata de un “crimen político” y no del crimen organizado, porque los temas de seguridad nunca fueron parte de su fuente como reportero.

“Este fue un crimen político, yo le llamo crimen político y no de ajuste de cuentas de la delincuencia organizada, porque él no se metía con la delincuencia. Para mí fue un crimen político”, acusa tajante. Asegura que lo que sí realizaba de la Cruz “era compartir, en su Twitter, sobre todo, las situaciones de inseguridad, pero nunca se metía con el crimen organizado. Si había una balacera y mataban a una familia, él no decía que fue el Cártel del Golfo, él decía que el abandono del gobernador provoca esta masacre.

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El reportero del campo

Arturo Rosas no se explica cómo es que su amigo Antonio de la Cruz fue asesinado de una forma tan violenta, cuando los temas periodísticos que manejó no tuvieron relación con la presencia y disputas del crimen organizado en Tamaulipas.

“No debió haber muerto, y menos así, fue terrible eso. Verlo ahí en la caja, a tu amigo...

“No escuché las detonaciones, pero parecía que escuchaba el eco de una detonación. Verlo ahí, sepultándolo, yo creo que si quieren hacer algo los gobiernos o inventar cortinas de humo que salgan y nos digan qué pasó entonces en la muerte de Toño, pero nadie dice nada”.

Rosas afirma que su compadre Toño era un especialista en el sector agropecuario, ganadero y de medioambiente; se relacionó con campesinos, personas comunes, productoras y ganaderas; era, dice, una persona “luchona”, que tenía una vida modesta.

Visiblemente conmocionado, el periodista considera que el homicidio de Toño es un hecho que indica el nivel de violencia que se vive contra el gremio periodístico en todo el territorio del país.

“Imagina el miedo que tiene la familia, la incertidumbre de que llegues a tu casa y veas la camioneta de tu esposo baleada todavía. ¿Quién te repara eso?, pues nadie. ¿Cuándo te recuperas de eso?, pues nunca, es terrible lo que nos pasó y lo que le pasó a la familia de Toño, que a mí me dolió profundamente, mucho. Su hija mayor me pidió que hablara en el velorio y la verdad no sé cómo supe hacerlo”.

Asegura que Antonio de la Cruz nunca le manifestó alguna amenaza o intimidación en su contra vinculada con su actividad periodística en el diario Expreso, donde laboró más de 20 años. Relata que, como compañeros en el periódico, lo más grave que les tocó vivir fue cuando en marzo de 2012 atacaron las instalaciones del rotativo con un coche bomba y, seis años después, les dejaron una cabeza humana en una hielera.

Los días transcurren sin avances

El director editorial del diario Expreso, Miguel Arturo Domínguez Flores, menciona que Antonio de la Cruz trabajó 23 años en esa casa editorial, en la que llevaba temas del campo, pues le interesaban mucho los temas comunitarios.

“Él era muy activo en sus redes sociales, aparte de la labor que desempeñaba en Expreso, pero recientemente nunca nos informó de una amenaza ni notamos nosotros alguna preocupación”, narra Domínguez Flores.

Lamenta que hasta el momento no se tengan avances concretos sobre el homicidio.

*Este reportaje fue elaborado por el equipo de periodistas e investigadores auspiciado por Alianza de Medios Mx, en la que participa EL UNIVERSAL

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