Miami.— La política estadounidense entra en con tres mechas encendidas a la vez: El “precipicio fiscal” del 1 de enero por la expiración de disposiciones individuales de la Tax Cuts and Jobs Act (TCJA, la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos de 2017), el cierre de la ventana de inscripción del seguro médico del Affordable Care Act (ACA, Ley de Cuidado de Salud Asequible) conocida como Obamacare, alrededor del 15 de enero, y un reloj presupuestario que vuelve a poner al gobierno federal al borde del abismo a finales de ese mismo mes.

“El año empieza donde terminaron muchos hogares, apretándose el cinturón”, dice a la economista María Díaz. “El alquiler está subiendo y la cuenta del agua también, todo esto se convertirá en un argumento electoral”, señala.

El 2026 es año de elecciones de medio término —el 3 de noviembre— en EU, cuando se renueva la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, además de varias gobernaciones y legislaturas estatales. “A estas alturas, el país ya opera en modo campaña, porque la elección suele funcionar como el primer gran referéndum sobre el presidente y su agenda”, comenta a este diario el politólogo Pablo Salas. Trump y los republicanos buscan afianzar su mayoría. Los demócratas, recuperar el control del Congreso.

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La batalla electoral también se libra en el tablero de las reglas. En Texas, el rediseño de distritos y el gerrymandering (manipulación partidista de mapas electorales) reaparecen como arma central republicana, empujando una guerra espejo con otros estados. El presidente estadounidense, Donald Trump, que este 20 de enero cumple un año en el cargo, lo dijo sin rodeos: “Tenemos la oportunidad en Texas de conseguir cinco escaños”. California, con los demócratas, está en lo mismo.

Proyectos como la Ley SAVE (Safeguard American Voter Eligibility), propuesta para exigir prueba documental de ciudadanía para registrarse y votar en elecciones federales, se venden como “integridad electoral” o se denuncian como una barrera masiva. Michael Waldman, del Centro Brennan para la Justicia, lo llamó “una de las peores leyes electorales de la historia de Estados Unidos”.

El presupuesto federal vuelve a ser una palanca de poder. El Congreso cerró 2025 financiando al gobierno con una resolución de continuidad presupuestaria que estira el gasto sin aprobar presupuestos completos, pero sólo “a corto plazo”, con un vencimiento que reabre el riesgo de cierre del gobierno en enero. En una pieza sobre el debate de los subsidios del ACA, la revista Time lo describió como un choque de fechas; el fin de la inscripción y la expiración de la financiación federal coincidiendo en el mismo mes, con el Capitolio al límite.

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El debate económico

El primer gran debate económico del año llega con la expiración de partes clave de la TCJA al cierre de 2025, que obliga a decidir en 2026 si se extienden, se rediseñan o se dejan morir. Y esa decisión se mezcla con todo lo demás: déficit, programas sociales y promesas de campaña. La Cámara de Representantes aprobó en 2025 un megaproyecto que busca “hacer permanentes” los recortes fiscales de 2017 y financiar prioridades como la represión migratoria, mientras recorta redes de seguridad.

En 2025 el techo legal de endeudamiento se elevó a 41.1 billones de dólares, un movimiento que compra tiempo, pero no elimina la presión estructural de intereses y déficit. En junio de 2025, la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, Congressional Budget Office) órgano técnico no partidista, calculó el costo fiscal de la agenda legislativa republicana y, frente a esa preocupación, desde el propio gobierno se optó por el mensaje de confianza. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo: “No me preocupa la dinámica de la deuda estadounidense”, apostando a que el crecimiento, “superior a 3%”, alivie la carga.

Lo que hace explosivo el costo de vida en 2026 es que no admite una sola explicación ni un solo villano. La inflación puede aflojar en un indicador y apretar en la renta; los salarios pueden subir y aun así sentirse insuficientes si el precio de la vivienda y el seguro médico se come el aumento. La Reserva Federal (Fed, Banco Central de EU) seguirá siendo un actor político involuntario, porque cada decisión sobre tasas se traduce en cuotas hipotecarias, crédito al consumo y humor social.

El muro fronterizo, lleno de cruces y carteles anti-Trump. El tema migratorio se mantendrá vigente en 2026. Foto: EFE
El muro fronterizo, lleno de cruces y carteles anti-Trump. El tema migratorio se mantendrá vigente en 2026. Foto: EFE

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En materia de salud, expiran los subsidios mejorados del ACA si el Congreso no los renueva y eso amenaza con subir primas y sacar a gente del sistema. Medios informaron que la inscripción para 2026 había caído alrededor de 11% frente al año anterior en el periodo comparado, con la advertencia de que la fecha límite suele cerrar el 15 de enero.

Ese mismo frente sanitario está cruzado por otra grieta: Medicaid (programa público de salud para personas de bajos ingresos) y la red de seguridad. Los demócratas han decidido convertirlo en acusación moral y electoral. Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, declaró que “el objetivo de este proyecto de ley es proporcionar exenciones fiscales masivas a los multimillonarios”. El subtexto es tan importante como la cita. “En 2026, la discusión sobre impuestos será también una discusión sobre quién paga el ajuste, quién recibe el beneficio y quién pierde cobertura”, señala Díaz.

La inmigración seguirá siendo el combustible que mejor enciende la base y el miedo. “El megaproyecto fiscal aprobado en 2025 fue presentado como un paquete para financiar medidas de represión de la inmigración, con una lógica política clara, mostrar resultados visibles en control fronterizo y aplicación interior”, dice la economista.

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México seguirá sufriendo los embates de Trump en materia de seguridad. Los acuerdos de cooperación de narcos como Joaquín y Ovidio Guzmán pueden funcionar como insumo de narrativa política, tanto en EU como en México.

La economía exterior será el otro gran campo minado, porque los aranceles vuelven a la primera línea del debate de precios. La CBO estimó que mayores aranceles podrían reducir el déficit en torno a 4 billones de dólares a 10 años, un argumento tentador para un gobierno que necesita ingresos sin llamarlos “impuestos”. “Pero el arancel no es magia, lo pagan importadores y suele trasladarse a consumidores; en 2026, esa tensión de recaudación versus precios será munición para ambos partidos; unos lo venderán como soberanía económica, otros como un impuesto indirecto al carrito del supermercado”, subraya Díaz. Además, recuerda Salas, este año que inicia será clave en la Corte Suprema, que podría echar abajo la política arancelaria de Trump.

El 1 de julio de 2026 es otra fecha crucial, con la revisión sexenal del tratado comercial con México y Canadá (T-MEC). El acuerdo se revisa en un clima de “guerra arancelaria” y con cadenas de suministro presionadas por la geopolítica. México abrió consultas en un ambiente atravesado por presiones de Washington y por el cálculo de qué industrias como autos, agricultura, manufactura, llegan a julio de 2026 con más vulnerabilidad. “Para EU, la revisión será también un mensaje al votante industrial y a los estados bisagra del mapa electoral; para México, será una prueba de cintura política en medio de la cooperación forzada en seguridad y migración”, subraya Salas.

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En política exterior, Venezuela, Ucrania, seguirán marcando el ritmo. Tras la operación de captura de Nicolás Maduro, falta ver cómo evoluciona la situación en Caracas y la de Maduro en tribunales; la guerra ruso-ucraniana es ya un dolor de cabeza para un presidente que prometió acabarla en 48 horas.

El país tendrá dos espejos enormes para mirarse y ser mirado. El Mundial 2026, según el calendario difundido tras el sorteo y la confirmación de FIFA, arranca el 11 de junio y culmina el 19 de julio, con EU como anfitrión central junto a México y Canadá. Y el 250 aniversario de EU convertirá 2026 en una celebración nacional con eventos simbólicos: Associated Press informó que Times Square planea incluso una segunda ball drop el 3 de julio de 2026, como antesala del 4 de julio.

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