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Comalcalco, Tab.— En la carretera que sale de Comalcalco a Paraíso se encuentra la estación de servicio 13471 de Pemex. Su falta de mantenimiento es visible: en algunas bombas se ve sólo una manguera, en el identificador grande de la gasolinería no sirven los focos que indican el precio y hay un letrero blanco con letras negras apenas sosteniéndose, donde se alcanza a leer “Grupo Energético de la Chontalpa, S.A. de C.V.”
De acuerdo con el permiso que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó a Juan Carlos Guerrero Rojas en 2016 para la operación de su gasolinera, la ubicación exacta es el número 187 de la carretera federal Malpaso, Chiapas-Paraíso, Tabasco, ranchería norte, primera sección.
Grupo Energético de la Chontalpa es una de las 17 empresas que Juan Carlos Guerrero Rojas ha constituido en los últimos 15 años. En ésta es socio de su hermano Luis Felipe Guerrero Rojas y comparte domicilio fiscal con varias de sus otras empresas, donde es socio, por ejemplo, del exalcalde de Comalcalco Héctor Peralta Grappin.
En el domicilio fiscal de Grupo Energético de la Chontalpa, S.A. de C.V., las condiciones lucen incluso peor. Se trata de una casa abandonada al fondo de la cerrada Prolongación Ignacio Zaragoza, en el centro de Comalcalco. Los vecinos que acceden a hablar con EL UNIVERSAL sobre el predio aseguran que tiene años que nadie lo visita.
La casa, anaranjada, de un solo piso, tiene un portón blanco para coche y una entrada peatonal en piedra gris. La yerba crecida todavía permite el acceso al interior; en las ventanas que dan al frente todavía se observa el logotipo de campaña de Héctor Peralta Grappin —mejor conocido como El Toro Grappin, en Tabasco— en 2015: la mitad un toro y la otra mitad el sol del PRD.
En el interior hay escombro, un escritorio abandonado, una cocineta y un baño, un pequeño patio. En los anaqueles de la cocineta hay un frasco de café, unos platos rotos y dos botes de fórmula de leche etapa tres vacíos.
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“Su familia siempre hizo aquí fiestas bonitas, pero lo de los XV años fue una cachetada para todos los ricos de Comalcalco, no sólo porque no los invitó, sino porque de chico comió gratis en casa de muchos de ellos”, dice una antigua vecina de Guerrero Rojas, el prolífico empresario que organizó a inicios de marzo una fiesta millonaria para su hija en el Centro de Convenciones de Villahermosa.
La mujer, de edad avanzada, prefiere guardar su identidad, pero asegura que alguno de sus hijos fue compañero de Caralampio, como apodan a Guerrero Rojas en Comalcalco, en el Plantel 3 del Colegio de Bachilleres de Tabasco.
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