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En las primeras semanas de 2026, Donald Trump reactivó una política exterior abiertamente intervencionista tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, un hecho que tensó de inmediato las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. A este movimiento le siguió una escalada retórica y política contra Cuba, al advertir que la isla “está cerca” de caer sin el respaldo venezolano, y un renovado interés por Groenlandia, territorio estratégico del Ártico, bajo el argumento de la seguridad nacional estadounidense.
Este rediseño del tablero internacional fue analizado en Con los de Casa por el director editorial general de EL UNIVERSAL, David Aponte; la columnista Maite Azuela; y el embajador de México en La Habana, Ricardo Pascoe Pierce, quien advirtió que no se trata de ajustes graduales, sino de una ruptura.
“Donald Trump cambia las reglas del juego internacional”, señaló Aponte. En esa misma línea, Pascoe retomó una idea del ministro canadiense Mark Carney: “No es una transición, es una ruptura. Definirlo así es interesante, porque otros podrían pensar que se trata de un proceso gradual, y no lo es”.
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El Caribe, zona estratégica en disputa
Para Pascoe Pierce, el endurecimiento de Washington responde a una visión geopolítica que coloca a la cuenca del Caribe como un espacio clave. “La relación compleja de Estados Unidos con América Latina, especialmente con el área geopolítica estratégica del Caribe, del sur de Estados Unidos a Venezuela, incluyendo Centroamérica, las islas caribeñas, México y Cuba, es central”, explicó.
Se trata, dijo, de una región donde históricamente se han concentrado las grandes fuerzas políticas de América Latina.
También recordó que esta región ha sido escenario de intervenciones directas de Estados Unidos y la describió como “un hervidero de definiciones ideológicas y políticas complejas”, en el que México también juega un papel relevante.
“Trump trata de crear una zona de protección para lo que considera el interés de Estados Unidos”, señaló Pascoe, quien incluso sugirió una imagen simbólica: una fotografía generada con inteligencia artificial donde Trump aparece dialogando con líderes europeos sobre un mapa que cubre desde Groenlandia y Canadá, pasa por Alaska, baja por México y el Caribe, y llega hasta Venezuela, todo cubierto por la bandera estadounidense.
Cuba: sin margen de maniobra
En este contexto, Cuba aparece como uno de los eslabones más frágiles. “Cuba es un paciente desfalleciente, no tiene alternativa”, sentenció Pascoe Pierce. Bajo esa lógica, el envío de petróleo mexicano a la isla carece de impacto estructural. “Que México le envíe petróleo no le ayuda nada”, afirmó.
Estados Unidos ha permitido estos envíos, explicó, porque no representan una amenaza real. “La idea de mandar petróleo abiertamente, a la vista, como una moneda de cambio, como queriendo decir ‘¿qué me das a cambio para no mandar?’, se desinfló cuando Washington dio permiso”, sostuvo.
Pascoe consideró que México se encuentra en una posición de debilidad, posiblemente relacionada con presiones comerciales como el T-MEC, y que el envío “descarado” de crudo buscaba obtener concesiones. “Pero Estados Unidos permitió el envío, y con eso anuló cualquier intento de chantaje”, dijo.
Por otro lado, destacó que hoy existe una fractura profunda dentro de la clase gobernante cubana. “Hay una división interna que nunca se había visto. Están profundamente divididos”, aseguró.
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Aunque existe una aparente disposición al diálogo, Pascoe explicó que una parte de la élite se opone a cualquier acercamiento con Washington. “Están en contra porque afecta sus intereses económicos. Se sienten amenazados por la apertura económica, entre ellos sectores militares”, afirmó.
Maite Azuela cuestionó cómo podría regenerarse una economía cubana que calificó como “muy raquítica”. Pascoe respondió que gran parte del problema radica en que “los empresarios y sus hijos tienen negocios y propiedades fuera del país”, lo que debilita cualquier incentivo para una transformación interna.
El interés de Trump en Cuba no es solo geopolítico, sino electoral, explicaron durante el programa. Florida, y particularmente Miami, son un incentivo clave. “Ahí están perdiendo; los demócratas ganaron”, señaló.

desa/rmlgv
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