El consumo de alcohol causa al menos siete tipos de cáncer, incluidos cáncer de mama, hígado, colon recto, esófago y cavidad oral, por ello especialistas en salud y organizaciones de la sociedad civil demandaron al gobierno federal acciones específicas para enfrentar esta crisis silenciosa.
En un comunicado, la Red de Acción sobre Alcohol (Rasa) externó que es necesario aumentar los impuestos al alcohol y disminuir su consumo y prohibir la publicidad, promoción y patrocinio de bebidas alcohólicas, sobre todo aquellas dirigidas a jóvenes y el incluir obligatoriamente las advertencias sanitarias sobre cáncer en la etiqueta frontal de los envases.
De acuerdo con Verónica Lozano, Directora del Centro Especializado en Prevención y Rehabilitación a las Adicciones (CEPRA) del Instituto Mexiquense contra las Adicciones, en 2022 se registraron en el país más de 207 mil nuevos casos de cáncer y 96,210 muertes por cáncer en ese año.
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En mujeres, el cáncer de mama continúa siendo la neoplasia con mayor incidencia, seguido del cérvico-uterino y otros tumores frecuentes. El consumo de alcohol contribuye a la aparición de estos cánceres a través de mecanismos que incluyen: el daño al ADN celular por acetaldehído, la alteración de niveles de estrógeno, que se ha vinculado con cáncer de mama, así como la sinergia con otros factores de riesgo para cáncer, como el consumo de tabaco y la mala alimentación.
“En este sentido, la OMS ha sido clara: no existe un nivel seguro de consumo de alcohol en relación con el cáncer. Incluso el mal llamado consumo “moderado” incrementa el riesgo, particularmente de cáncer de mama, uno de los tumores más costosos para los sistemas públicos de salud y que diagnostica diariamente a alrededor de 85 mujeres con este padecimiento en el país”, señaló.
Luis Alonso Robledo, vocero de Rasa, destacó que hoy el gobierno tiene en la posibilidad de promover una estrategia costo-efectiva para reducir los daños relacionados con el consumo de alcohol: las políticas públicas que elevan los impuestos al alcohol, reducen la disponibilidad al regular la operación de los puntos de venta de alcohol y restringen la publicidad, promoción y patrocinio disminuyen su consumo y, por tanto, pueden reducir la incidencia de cáncer.
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Además, existe evidencia de que las advertencias sanitarias claras en las etiquetas pueden aumentar la conciencia de riesgo, así como el apoyo de la población a las políticas públicas sobre alcohol, indicó.
“Estos instrumentos de política pública no son utópicos: son estrategias basadas en evidencia científica que se han utilizado con éxito en otros países y que han demostrado resultados consistentes en salud pública. Países que han aplicado impuestos más altos y más restricciones a la venta de bebidas alcohólicas, tienen menores tasas de consumo, sobre todo en los grupos vulnerables, y con ello, generan una menor cantidad de problemas de salud asociados, incluida la reducción de muertes por alcohol”, comentó.
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