Aquí se pide perdón a la Madre Tierra por los daños, se agradece por los regalos de la naturaleza y se pide sabiduría para los gobernantes de estos pueblos.

Así arranca la Fiesta Grande, que se celebra cada año en el primer fin de semana de agosto, donde las comunidades indígenas del Valle de Tlacolula se reúnen para compartir cultura, tradiciones y respeto mutuo por la naturaleza y los ancestros.

La danza, música, comida tradicional y conversatorios se hacen presentes durante dos días para seguir preservando el legado, no sólo del nombramiento institucional, sino de la amistad de los pueblos originarios de la región donde habitaron sus antepasados y hoy es un patrimonio de la humanidad.

Con una ofrenda, además de la música y la danza, los pueblos indígenas
rinden homenaje a la Tierra en el “suelo sagrado de los antepasados”. Foto: Edwin Hernández
Con una ofrenda, además de la música y la danza, los pueblos indígenas rinden homenaje a la Tierra en el “suelo sagrado de los antepasados”. Foto: Edwin Hernández
El sonido de los tambores y el caracol en la Zona Arqueológica de Yagul, Oaxaca, anuncia el inicio al Festival Laniro o Fiesta Grande. Foto: Edwin Hernández
El sonido de los tambores y el caracol en la Zona Arqueológica de Yagul, Oaxaca, anuncia el inicio al Festival Laniro o Fiesta Grande. Foto: Edwin Hernández

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