En 2024, usuarios de todo el mundo apostaron en Polymarket más de 3.6 mil millones de dólares sobre el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Meses después, a inicios de 2026, un solo usuario obtuvo más de 400 mil dólares tras apostar por la detención de Nicolás Maduro por parte del gobierno estadounidense. No se trata de una casa de apuestas tradicional ni de un casino en línea, sino de una plataforma que opera como mercado de predicción basado en tecnología blockchain y que hoy enfrenta sanciones, bloqueos y cuestionamientos regulatorios en decenas de países.

Polymarket, que permite apostar no solo por deportes o entretenimiento, sino también con procesos electorales y hasta guerras, ha encendido alertas en instituciones financieras y organismos reguladores. Aunque ha sido bloqueada o sancionada en países como Portugal, Ucrania y Rumanía, la plataforma sigue operando y ampliando su catálogo de eventos, incluyendo escenarios directamente vinculados con México: crecimiento del PIB, decisiones del Banco de México, posibles intervenciones de Estados Unidos en territorio nacional e incluso la especulación sobre una eventual salida anticipada de la presidenta Claudia Sheinbaum en 2026.

Especialistas en ciberterrorismo, regulación financiera y prevención de lavado de dinero advierten que Polymarket y plataformas similares representan una categoría emergente que se mueve en un área gris legal. Los expertos coinciden en que estos mercados predictivos concentran riesgos crecientes, sobre todo en regiones como América Latina, donde persisten vacíos regulatorios, riesgo de manipulación política y lavado.

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¿Cómo funciona Polymarket?

Desde quién ganará el Óscar a mejor película hasta si Estados Unidos realizará una operación terrestre anticárteles en México, Polymarket se define a sí misma como “el mercado de predicciones más grande del mundo”. Su funcionamiento se basa en preguntas de respuesta binaria, que solo admiten un “sí” o un “no”.

Cada una de esas respuestas se representa mediante “acciones” cuyo valor oscila entre 0.01 y 0.99 dólares estadounidenses. Las operaciones se realizan en USDC, una criptomoneda estable vinculada al valor del dólar. En términos prácticos, cuando una acción de “sí” cotiza en 0.60 dólares, el mercado está señalando que los usuarios estiman una probabilidad del 60% de que el evento ocurra.

Una vez que el evento se resuelve, las acciones ganadoras se liquidan automáticamente a un dólar, mientras que las perdedoras pierden todo su valor. Para validar los resultados, Polymarket recurre a “oráculos”, sistemas que utilizan la tecnología blockchain de las criptomonedas y que permiten verificar datos del mundo real y ejecutar pagos de forma automática sin intermediarios. Además, la misma tecnología blockchain, permite ocultar la identidad de los usuarios que proponen apuestas en la plataforma.

Esta lógica es la principal diferencia entre Polymarket y las casas de apuestas convencionales. Mientras que los casinos fijan cuotas y asumen el riesgo financiero, Polymarket opera como una especie de bolsa de eventos: los precios se forman a partir de la oferta y la demanda de los propios usuarios. Esa característica ha sido utilizada por la empresa para sostener que no se trata de apuestas, sino de un instrumento financiero distinto.

Michel Levien, abogado especialista anticorrupción, explica en entrevista, que el esquema no es tan novedoso como parece: “Toman eventos reales y es como si los metieran en una bolsita que parten en 100 pedazos y que luego llaman acciones. Eso se conoce como un derivado. Es decir, un valor financiero sintético”.

De esta manera, Polymarket comercializa derivados financieros cuyo valor depende del resultado de un evento futuro. Esa interpretación fue clave para que la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de Estados Unidos sancionara a la plataforma en 2022, al considerar que ofrecía contratos de derivados sin autorización.

La clasificación jurídica de Polymarket es la raíz de su conflicto con los reguladores. Para Levien, la empresa debe asumir una definición clara, aunque ello implique costos regulatorios: “Polymarket tiene que tomar una decisión con los costos que eso traiga: Si es una bolsa, entonces no es una casa de apuestas y debe someterse a su regulación. Si decide clasificarse como apuestas, tiene que estar sujeta a la regulación para prevenir, por ejemplo, el lavado de dinero”.

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Regulación, sanciones y bloqueos: el caso de Europa y Estados Unidos

La presión regulatoria sobre Polymarket no es nueva, pero se ha intensificado. Actualmente, la plataforma está bloqueada en más de 33 países, entre ellos Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Rusia, Venezuela y Cuba.

El caso más emblemático ocurrió en Portugal. El 20 de enero de 2026, el Servicio de Regulación e Inspección del Juego (SRIJ) ordenó el bloqueo inmediato de Polymarket tras detectar más de cuatro millones de euros apostados en las horas previas al cierre de urnas de las elecciones presidenciales. El volumen total de apuestas superó los 120 millones de dólares y se registraron fluctuaciones abruptas en las probabilidades a favor del candidato António José Seguro.

Rodrigo Álvarez, director de Inteligencia Estratégica en Ciberterrorismo y Amenazas Híbridas Digitales del Centro Nacional de Estudios sobre el Terrorismo y su Financiamiento (CNT), señala en entrevista para EL UNIVERSAL que el episodio sugiere un patrón clásico: uso de información privilegiada o manipulación de mercado. “Estos mercados pueden influir en la percepción pública, instalando narrativas del tipo: ‘si el mercado ya sabe quién gana, entonces es inevitable’”, advierte.

Hungría adoptó una medida similar y bloqueó temporalmente la plataforma mientras realiza una revisión regulatoria. Ucrania hizo lo propio en enero, al clasificar a Polymarket como una plataforma de juegos de azar sin licencia, especialmente por permitir apuestas relacionadas con el conflicto armado. Rumanía incluyó a la empresa en su lista negra en noviembre de 2025, tras reportar más de 600 millones de dólares apostados durante procesos electorales.

En Estados Unidos, aunque Polymarket regresó parcialmente al mercado tras una reestructuración corporativa, los conflictos legales persisten. El 19 de enero, la Junta de Control de Juegos de Nevada presentó una acción civil para frenar la oferta de contratos deportivos sin licencia, al considerarlos apuestas ilegales.

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Opacidad y riesgo de lavado

Más allá de la discusión regulatoria, los especialistas advierten sobre los riesgos estructurales del modelo. El uso del blockchain permite transacciones rápidas, transnacionales y con identidades opacas.

“El problema de esta tecnología es que es inmutable, pues se diseñó para ser irrastreable. La capacidad de mover un valor de un lugar a otro sin ser detectado es un riesgo gigantesco para lavar dinero. Aunque se mitiga un poco porque las acciones de Polymarket no son generadas por los usuarios”, asevera el abogado Michel Levien.

No obstante, advierte que el sistema en sí mismo puede convertirse en una caja negra. “Al final no sabemos de quiénes son las cuentas de los ganadores y perdedores de las apuestas”. Rodrigo Álvarez coincide en que estas plataformas descentralizadas generan “un vacío operativo serio” y pueden transformarse en mecanismos para mover fondos encubiertos bajo apariencia de apuestas.

México: una zona gris legal

El pasado 19 de enero, durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre una apuesta en Polymarket que planteaba que terminaría su mandato entre enero y junio de 2026. La mandataria dijo desconocer del tema, pero agregó que “de todas maneras, vamos a ver si está regulado”. La apuesta, según la plataforma, tiene un valor de transacciones acumulado de 113 mil 866 dólares.

En México, las apuestas se rigen por la Ley General de Juegos y Sorteos de 1947, que exige autorización de la Secretaría de Gobernación. En el ámbito financiero, los activos virtuales están regulados por la Ley Fintech, mientras que la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita establece obligaciones para actividades vulnerables. Hasta ahora, no existe una categoría legal específica para mercados de predicción basados en blockchain.

Álvarez puntualiza en que América Latina tiene un desafío particular: “hay una convergencia entre criptoeconomía, apuestas y especulación política, en una región donde los marcos regulatorios aún son incompletos”. Para el especialista, el debate va más allá de la tecnología. “No es solo tecnología, se trata de gobernanza, integridad democrática y seguridad financiera transnacional”, subraya.

Ambos expertos coinciden en que, sin controles claros, plataformas como Polymarket pueden convertirse en espacios de lavado encubierto y manipulación social, con impactos que rebasan fronteras y ponen a prueba a las autoridades nacionales.

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