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Venezuela, ¿comodín para EU?

Acercamiento de Washington con Caracas molesta a la oposición de este país e incomodó a Colombia, aliado estadounidense ante el régimen de Maduro

Venezuela, ¿comodín para EU?
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una reunión con miembros de su gabinete y alto mando militar, en Caracas. Foto: EFE
Mundo 10/03/2022 02:48 José Meléndez, corresponsal Actualizada 02:50
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San José.— El sorpresivo acercamiento diplomático directo que ocurrió el sábado 5 de marzo en Caracas entre emisarios de alto rango de Estados Unidos con el cuestionado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sembró de dudas a una oposición venezolana perpleja sobre la lealtad de Washington e incomodó al gobierno de Colombia.

Tras la inesperada cita, que habría buscado reanudar la venta de petróleo de Venezuela a EU ante la crisis energética global por la invasión que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, lanzó contra Ucrania, Maduro liberó el martes a dos estadounidenses para conceder un éxito pasajero a Washington.

El encuentro, no obstante, dejó un sabor a traición de EU entre los opositores con su desgastada cuota de sacrificio que aportaron por más de ocho años sin lograr cambios reales en Venezuela: huir al exilio, migrar en éxodo incesante, sufrir la represión interna y hundirse en la peor crisis socioeconómica de su país.

La maniobra política del presidente de EU, Joe Biden, chocó con la decisión que Washington adoptó en enero de 2019 de desconocer a Maduro como gobernante legítimo de Venezuela y reconocer al opositor Juan Guaidó como mandatario interino con legitimidad. Los enviados de Biden también se reunieron en Caracas con Guaidó.

EU acusó que, en comicios fraudulentos en mayo de 2018, Maduro se reeligió a la presidencia para un segundo sexenio seguido y hasta enero de 2025 y lo tildó de dictador, represor y violador de los derechos humanos y de aliado a regímenes terroristas, como Irán.

Bajo el alegato de que rompió el orden democrático, el entonces presidente de EU, Donald Trump, sancionó económicamente a Venezuela en 2017. El asedio se reforzó en 2019, cuando Trump bloqueó el ingreso del crudo venezolano a EU y le cerró a Venezuela su mercado estrella y que le generó el 96% de sus ingresos petroleros.

Pero los hechos del sábado en Caracas podrían sugerir que Washington aliviaría el acoso financiero y comercial a Maduro, privilegiaría los intereses de EU sobre los de la oposición venezolana y debilitaría la lucha por la democracia y la libertad en Venezuela, respaldada por influyentes sectores gubernamentales americanos y europeos.

“Todo levantamiento de sanciones debe estar condicionado a avances reales hacia la transición a la democracia y la libertad en Venezuela y tiene que traducirse en soluciones directas para la vida de los venezolanos”, alegó Guaidó ayer en un comunicado.

Sin ofrecer detalles, Guaidó dio por un hecho “el próximo reinicio” del diálogo en México entre oficialistas y opositores, que empezó en agosto de 2021 y que Maduro suspendió en octubre por la extradición a EU del empresario colombiano—venezolano Alex Saab por presunta conspiración para “lavar” dinero. Maduro defiende a Saab como diplomático de su gobierno.

“El levantamiento de cualquier medida de presión, si no está orientado a la democratización, solo fortalecería al autoritarismo”, adujo Guaidó.

La entrevista con Maduro, primera entre ambos países desde la ruptura de 2019, se efectuó en el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia, y fue “respetuosa, cordial y muy diplomática”, relató Maduro el lunes, al dejar entrever que las pláticas proseguirán porque se acordó “trabajar en una agenda desde el respeto y la esperanza del mundo”.

Las partes dialogaron sobre energía y seguridad energética, precisó la Casa Blanca.

“Comprar petróleo a Maduro o a Putin es lo mismo. Son petróleo(s) de sangre”, tuiteó el venezolano Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en EU.

Por su lado, la venezolana María Corina Machado, principal figura femenina de la oposición, tuiteó que “los venezolanos jamás renunciaremos a la libertad”.

El mensaje pareció un sutil reclamo a EU por sentarse a negociar con un hombre al que Washington calificó de dictador y que, desde que asumió en 2013 por la muerte de su predecesor —Hugo Chávez--, forjó nexos militares y económicos con adversarios de la Casa Blanca: Moscú, Beijing y Teherán.

“Maduro es hoy un peón de Rusia, China e Irán. Para cortar esta dependencia y obligarlo a respetar las reglas democráticas, hay que rodearlo y demostrar que no hay espacio para convivir con las mafias y criminales de lesa humanidad, y que sí hay voluntad para respaldar a los venezolanos en nuestra lucha”, escribió Machado.

Tras insistir en que Venezuela es “una amenaza” a la seguridad nacional estadounidense y del hemisferio occidental, mencionó que en ese país “hay presencia militar de Rusia, China e Irán, se instaló una plataforma de propaganda contra EU y la región, y se desarrollan economías criminales trasnacionales”.

Incomodidad

En un insólito contexto de tensión bilateral, la controversial visita de la comitiva de EU a Caracas influirá hoy en una reunión de Biden en la Casa Blanca con el presidente de Colombia, Iván Duque, uno de los más fieles socios de Washington en América Latina y el Caribe.

Colombia se afianzó en la década de 2010 como base política del choque contra Maduro, por lo que el renovado nexo de EU con Venezuela generó desconfianza en Bogotá.

“Nos complementamos, nos necesitamos mutuamente y en esto tiene que haber relaciones que se construyen todos los días a partir del respeto y también de la confianza”, advirtió la vicepresidenta y canciller de Colombia, Marta Lucía Ramírez, al referirse al diálogo Biden-Duque y ratificar la necesidad de democracia para Venezuela.

“A Duque le pegan una bofetada”, reprochó el político colombiano Francisco Santos, ex vicepresidente de su país y ex embajador en Washington, al señalar que EU “nos demostró que puede dejar a Colombia colgada de la brocha en cualquier momento por cualquier interés”.

Santos declaró a NTN24, de la televisión colombiana, que el encuentro con Maduro “muestra el desinterés de EU por América Latina. La falta de coherencia en política y América Latina debe entender que EU poco a poco, cada vez más, es un tigre de papel”.

Los intereses económicos de EU “están por encima, y creo que manda un pésimo mensaje para la región. ¡Pésimo!”, lamentó.

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