El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este sábado retirar la presencia de agentes federales en manifestaciones en Minneapolis y en otras ciudades demócratas, pero prometió que seguirán defendiendo las instalaciones propiedad del gobierno federal.
La orden del mandatario se produce tras la indignación generada en el país por la muerte de dos manifestantes por disparos de agentes federales durante las protestas contra las redadas migratorias en Minneapolis.
"He instruido a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que bajo ninguna circunstancia participaremos en las protestas o disturbios de diversas ciudades demócratas mal administradas, a menos que nos soliciten ayuda", anunció en la red social Truth.

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El mandatario, por tanto, deja en manos de los gobiernos estatales y locales la responsabilidad de garantizar la seguridad durante las protestas y de responder ante posibles disturbios.
Agregó sin embargo que los agentes federales protegerán "con gran firmeza, todos los edificios federales que estén siendo atacados por estos lunáticos, agitadores e insurrectos pagados".
"No se permitirá escupir en la cara a nuestros oficiales, no se darán puñetazos ni patadas a los faros de nuestros vehículos, ni se lanzarán piedras ni ladrillos a nuestros vehículos ni a nuestros Guerreros Patriotas. De ser así, esas personas sufrirán consecuencias iguales o mayores", advirtió.
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El gobierno de Trump lanzó el pasado diciembre la llamada operación 'Metro Surge', un conjunto de operativos para arrestar a migrantes indocumentados en Minnesota, un estado gobernado por los demócratas.
Las agresivas redadas han sido rechazadas por las autoridades locales y por miles de manifestantes, que han protestado durante las últimas semanas para exigir la salida de los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) del estado.
Durante las protestas, agentes de inmigración mataron a disparos a dos manifestantes, Renée Good y Alex Pretti, ambos de 37 años y nacionalidad estadounidense, lo que ha generado indignación en todo el país.
Ante la creciente tensión, Trump relevó esta semana el mando operativo y envió a la zona a su zar fronterizo, Tom Homan, en busca de una "desescalada", aunque ha prometido que las redadas continuarán.
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