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Washington.— El presidente estadounidense, Donald Trump, instó ayer a los legisladores republicanos en el Congreso a apoyar su “gran y hermoso proyecto de ley” presupuestal, que incluye un impuesto de 5% a las remesas, y que cumpliría algunas de sus promesas electorales clave, pero corre el riesgo de aumentar significativamente el déficit fiscal del país.
El mandatario acudió al Congreso para reunirse con el líder de la Cámara Baja, Mike Johnson, y otros legisladores de su fracción, después de que algunos votaran en contra del proyecto en el Comité de Presupuesto, haciendo que quedara bloqueado hasta el lunes, cuando avanzó de nuevo en su tramitación.
Trump aseguró a los medios a su salida que había sido “un gran encuentro” y “de unidad y amor”.
Sin embargo, el mandatario sorprendió cuando declaró que “consideraría un tonto a cualquier republicano que no lo apoyara”.
El legislador de Texas Chip Roy, uno de los que bloqueó el pasado viernes la iniciativa en el Congreso, publicó en X que pese a que trabaja “para impulsar la agenda que promueve el presidente”, no cree que la iniciativa “esté exactamente donde debe estar”. En la misma línea, Thomas Massie, de Kentucky, dijo a la prensa que su voto sigue siendo negativo y que, ahora mismo, no hay nada que lo mueva a cambiarlo.
“No creo que Thomas Massie entienda el gobierno”, dijo Trump cuando le preguntaron sobre él. “Creo que debería ser destituido de su cargo”, añadió.
Mike Lawler, representante republicano por Nueva York, calificó la oferta de insuficiente y mantuvo su “no” al proyecto pese a querer continuar con el diálogo.
El principal motivo por el que se opone Lawler, como otros, es porque exige que se aumente el límite que los ciudadanos pueden deducir de los impuestos estatales y locales, conocidos por sus iniciales en inglés como SALT.
Algunos miembros del ala más conservadora del partido, el Freedom Caucus, también están en contra porque consideran el plan poco ambicioso en la reducción de gasto. Otro de los puntos más controvertidos es la cobertura sanitaria Medicaid, un asunto que divide al ala centrista y a la conservadora del Partido Republicano. Unos piden en general recortes más agresivos e inmediatos, mientras que a los moderados les preocupa el impacto que estos podrían tener en sus distritos.
Trump intentó aliviar este debate asegurando que sólo va a dejar fuera de Medicaid a “inmigrantes con múltiples antecedentes” delictivos, no a los trabajadores estadounidenses, a quienes aseguró que les va a hacer ahorrar por la baja en los precios de los medicamentos “un 85%”, afirmó el mandatario.
Trump repitió que sólo quiere eliminar “el desperdicio, el fraude y el abuso” del programa.
Al menos 7.6 millones de personas menos tendrían seguro médico con los cambios a Medicaid propuestos en el proyecto de ley, según la Oficina de Presupuesto del Congreso, una entidad no partidista.
Los disidentes republicanos también buscan detener más rápidamente los créditos fiscales para energía verde, que habían sido aprobados como parte de la Ley de Reducción de la Inflación de la era Biden, y ahora se están utilizando para proyectos de energía renovable.
El Caucus Hispano del Congreso (CHC, por sus siglas en inglés) de EU exigió rechazar el impuesto de 5% al envío de remesas al exterior que se discute ahora, al calcular que afectaría a cerca de 40 millones de personas que mandan 93 mil millones de dólares al año. Los congresistas intentan lograr que el proyecto se apruebe antes del Día de los Caídos, el 26 de mayo, y que llegue al Despacho Oval antes del 4 de julio, Día de la Independencia estadounidense.
Embajador mexicano transmite preocupación por impuesto a remesas
Mientras, Esteban Moctezuma Barragán, embajador mexicano en Estados Unidos, manifestó su preocupación por la propuesta del impuesto a las remesas a Christopher Landau, subsecretario del Departamento de Estado.
“Le manifesté nuestra preocupación por las afectaciones que, personas trabajadoras mexicanas y sus empleadores tendrían por la aplicación del impuesto a las remesas que envían a sus familias”. Indicó que le dijo que “no eran transferencias onerosas o de lujo, sino que iban directamente al gasto básico de las familias de menos recursos”. Agencias
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