Washington.— La ofensiva contra la inmigración en Minnesota que derivó en detenciones masivas, protestas y dos muertes está llegando a su fin, afirmó ayer el zar fronterizo Tom Homan.
La operación, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó como “la mayor operación de control migratorio de la historia”, ha sido un punto álgido en el debate sobre los esfuerzos de deportación masiva del presidente Donald Trump, que se intensificó después de que Renee Good y Alex Pretti fueran asesinados por agentes federales en Minneapolis.
La operación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) centrada en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul resultó en más de 4 mil arrestos, indicó Homan, calificándola de un éxito. “El operativo está dejando a Minnesota más segura”, apuntó el zar fronterizo. “Lo diré de nuevo, es menos un estado santuario para los delincuentes”.

La operación en Minnesota ha sido más volátil que ofensivas anteriores en Chicago y Los Ángeles. La salida de los efectivos se produce en momentos en los que crece la indignación en EU por las redadas antiinmigrantes.
Una encuesta de AP reveló que 62% de estadounidenses cree que el gobierno ha ido demasiado lejos en el envío de agentes federales migratorios a las ciudades de EU y 54% y 52% cree lo mismo sobre las restricciones a la migración legal y sobre la deportación de migrantes que viven ilegalmente en suelo estadounidense. Funcionarios estatales y locales, que han chocado con frecuencia con las autoridades federales desde que la operación comenzó en diciembre, insistieron en que la ofensiva infligió daños a largo plazo a la economía del estado y a su comunidad inmigrante.
El gobernador demócrata Tim Walz instó a los residentes a mantenerse vigilantes en los próximos días mientras los agentes de inmigración se preparan para irse. Calificó la ofensiva como un “asalto innecesario, injustificado y en muchos casos inconstitucional contra nuestro estado”.
“Será un camino largo”, expresó Walz durante una conferencia de prensa. “Los habitantes de Minnesota son vecinos decentes, cariñosos y amorosos y también son algunas de las personas más duras que encontrarás. Y estamos en esto el tiempo que sea necesario”.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó la operación del ICE como “catastrófica para nuestros vecinos y negocios, y ahora es momento de un gran regreso”.
Pero el zar fronterizo de Trump prometió que las redadas migratorias no han concluido.
“El presidente Trump prometió una deportación masiva y eso es lo que este país va a tener”, señaló Homan. Algunos activistas expresaron alivio por el anuncio de Homan, pero advirtieron que la lucha no ha terminado.
Lisa Erbes, una líder del grupo progresista de protesta Indivisible Twin Cities, declaró que los funcionarios deben rendir cuentas por el caos de la ofensiva.
“Personas han muerto. Familias han sido separadas”, señaló Erbes. “No podemos simplemente decir que esto se acabó y olvidar el dolor y el sufrimiento que se ha impuesto a la gente de Minnesota”.
Mientras, el director interino de ICE, Todd Lyons, informó que su agencia monitorea a aproximadamente 1.6 millones de inmigrantes indocumentados con órdenes de deportación definitivas, y que 800 mil son personas con antecedentes penales.
Homan anunció la semana pasada que 700 agentes federales abandonarían Minnesota de inmediato, pero eso aún dejaba a más de 2 mil en las calles.
En ese momento, citó un “aumento sin precedentes en la colaboración” que hizo innecesaria la presencia de tantos agentes federales en Minnesota, incluida la ayuda de cárceles que retienen a reclusos deportables.
El zar fronterizo afirmó que se quedará en Minnesota para supervisar la reducción que comenzó esta semana y continuará la próxima.
“Hemos visto un gran cambio aquí en las últimas dos semanas”, señaló Homan, atribuyéndolo a la cooperación de líderes locales.