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A los 14 años, cuando Kelliyah empezó a sentir dolores abdominales severos pensó que eran por las bebidas gaseosas y la falta de ejercicio.
Durante semanas, vivió con estos síntomas de forma persistente hasta que acudió al hospital.
Entonces, los doctores encontraron un tumor del tamaño de una calabaza y, en menos de 24 horas, Kelliyah fue diagnosticada con cáncer de ovarios.
El tumor encontrado por los doctores pesaba más de cinco kilogramos.
¿Qué es el cáncer de ovario?
El cáncer de ovarios es uno de los más comunes entre las mujeres y aunque los pronósticos para las más jóvenes son mejores, siempre depende de qué tan avanzada esté la enfermedad en el momento de la detección.
Su diagnóstico es difícil dado que no existen pruebas de monitoreo fiables como con el cáncer cervical, de intestino o de mama, ya que los síntomas pueden ser difíciles de interpretar.
"Mi barriga se puso bastante grande, pero lo atribuí a un aumento de peso", comenta Kelliyah, de Londres.
"Empecé a realizar ejercicios, flexiones, correr en elevaciones... pero nada funcionaba."
Incluso se volvió vegana, pero nada conseguía detener la hinchazón.
"Mi madre me pidió tocar mi barriga y no se movía. Era como si estuviese embarazada. Después de eso, sentí mucho dolor, como si algo hurgara dentro de mí, y no podía comer en absoluto", relata Kelliyah.
"Quería contárselo a alguien"
En la vida de una mujer, la posibilidad de adquirir cáncer de ovarios es de una entre 50.
Ben Sundell, del Teenage Cancer Trusten Reino Unido dice que, entre las adolescentes, "es difícil de diagnosticar porque los síntomas son parecidos a los del período menstrual".
Es más habitual entre quienes no han tenido hijos, quienes han pasado por tratamientos de infertilidad, no han tomado la píldora anticonceptiva o no han amamantado, dice la ginecóloga Adeola Olaitan del Hospital Universitario de Londres.
Kelliyah tuvo dificultades para encontrar información online sobre su diagnóstico y cómo afecta a mujeres jóvenes y niñas.
"Empecé a ver muchas mujeres de 40 o 38 años y me pregunté dónde estaban las otras adolescentes. Quería contárselo a alguien", dice Kelliyah.
"Algunos jóvenes se avergüenzan de contar que tuvieron cáncer y de hablar sobre ello. Es un tema muy delicado".
Ahora Kelliyah está en remisión pero durante los próximos cinco años deberá acudir a revisión cada tres meses.
En su recuperación, la música le ha sido de gran ayuda.
Puede tener hijos pero afronta las posibilidades de la menopausia prematura.
Y cuenta como la enfermedad hizo que se diera cuenta de que "debemos disfrutar todas las cosas pequeñas de la vida".
"Quiero hacerlo todo ahora, ahora y ahora. El tiempo no espera por nadie".
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