Washington.— La se verá afectada este año por la guerra en Medio Oriente, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional () publicados ayer, que prevén un crecimiento de 3.1%, una revisión a la baja de 0.2 puntos porcentuales, mientras los países emergentes alertaron de la subida de los alimentos o riesgos de deuda por el conflicto bélico.

Estados Unidos se verá menos afectado por el conflicto que desencadenó junto a Israel con bombardeos sobre Irán el 28 de febrero. El crecimiento de su economía es ahora estimado por el FMI en un 2.3% en 2026, 0.1 puntos porcentuales menos que lo previsto en la publicación anterior en enero.

“Nuestras previsiones de referencia se basan en un conflicto relativamente corto, con una perturbación temporal del mercado energético que desaparecería el año próximo”, subrayó Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, en declaraciones a la AFP. Pero “antes de la guerra nos preparamos para revisar nuestras previsiones al alza hasta 3.4%”, recalcó.

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“Cada día que pasa y cada día que tenemos más perturbaciones energéticas, nos deslizamos hacia la situación más adversa”, añadió en rueda de prensa.

Si el conflicto se prolongara, el impacto podría ser enorme: el escenario contempla un crecimiento de 2%, una caída que recuerda a episodios de contracción como la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020.

La fuerte subida de los precios del petróleo debería impulsar la inflación al alza, cuando hasta ahora seguía moderándose, para alcanzar una media de 4.4% a nivel mundial, es decir, 0.6 puntos más que la previsión del FMI en enero.

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Si el conflicto se resuelve en la mesa de negociaciones, “debería producirse un ligero aumento de la inflación subyacente, excluidos alimentos y energía, pero no debería prolongarse, y los precios deberían retomar su trayectoria de desaceleración en 2027”, anticipó el economista jefe del Fondo.

El impacto del conflicto, tanto en términos de pérdida de crecimiento como de aumento de precios, se reparte de manera desigual en el mundo: los precios deberían aumentar con más fuerza en los países emergentes o en desarrollo que en las economías avanzadas, donde deberían volver más rápidamente a acercarse a 2% en 2027. “El impacto en los mercados emergentes y las economías en desarrollo se duplicará respecto a las economías avanzadas”, considera el Fondo en su informe.

“El aumento de las tasas de interés y la vulnerabilidad cambiaria podrían elevar los costos de endeudamiento, intensificando las vulnerabilidades de la deuda y complicando la gestión económica de las economías de mercados emergentes y en desarrollo”, alertó el ministro de Finanzas de Nigeria, Olawale Edun, en una rueda de prensa organizada por el G24 tras la reunión celebrada por sus titulares de Finanzas y gobernadores de bancos centrales.

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El G24 subrayó que unas condiciones financieras más endurecidas y una mayor aversión al riesgo en los mercados pueden reducir los flujos de capital privado hacia los países en desarrollo, justo cuando más necesitan apoyo externo. En este contexto, el grupo recalcó que el apoyo multilateral y la ayuda al desarrollo, que se han visto reducidas globalmente, “siguen siendo esenciales” y reclamó acelerar la reforma de cuotas del FMI para que refleje mejor el peso relativo de los socios “sin perjudicar” a economías emergentes y de bajos ingresos, así como continuar evaluando sus programas y políticas de forma equilibrada.

Los países del G24 valoraron las reformas recientes emprendidas por el FMI para apoyarlos mejor, pero insistieron en que los Estados con acceso limitado a liquidez asequible para emisiones a corto plazo a continúan enfrentándose a las vulnerabilidades anteriormente mencionadas y que el escenario bélico no hace sino empeorar el panorama. La directora del G24, Iyabo Masha, pidió a los bancos centrales que no reaccionen de forma precipitada a la subida de los precios del petróleo derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz.

Sin gran sorpresa, la región de Medio Oriente, África del Norte y Asia Central es la más afectada. Arabia Saudita, principal economía de la región, ve su crecimiento revisado a 3.1% para este año, 1.4 puntos menos que la estimación anterior del FMI, antes de experimentar a priori una expansión en 2027.

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Entre los países emergentes o en desarrollo, el impacto debería ser dispar, con una revisión del crecimiento a la baja más acusada en África subsahariana o en Europa Central y del Este que en el continente asiático, por ejemplo.

El impacto debería ser mínimo, o incluso inexistente, para las principales economías emergentes: China perdería sólo 0.1 puntos de crecimiento este año, hasta 4.4%, mientras que India ve su crecimiento revisado al alza en 0.1 puntos, hasta 6.5%, y Brasil en 0.3 puntos, hasta 1.9%.

Un posible beneficiario es Rusia, cuyo crecimiento debería situarse en 1.1% este año, frente a 0.8% de la estimación anterior. La zona euro ve su crecimiento revisado a la baja en 0.2 puntos, hasta 1.1% ahora previsto, pero con un impacto que será diferente de un país a otro. Para Moscú, la subida de los precios del petróleo es “una buena noticia en términos de ingresos por exportaciones”, explicó Gourinchas.

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