Ciudad del Vaticano. El papa León XIV celebró el domingo su primera misa de Pascua como pontífice con un llamado a deponer las armas y buscar la paz en los conflictos globales mediante el diálogo, aunque evitó la tradición de enumerar por nombre las desgracias del mundo en la bendición Urbi et Orbi desde la logia de la basílica de San Pedro.
León XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos, enfatizó el mensaje de esperanza de la Pascua como una celebración de la resurrección de Jesús tras ser crucificado, tanto en la bendición como en su homilía.
“¡Dejemos que nuestros corazones sean transformados por su inmenso amor por nosotros! ¡Que quienes tienen armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo! ¡No con el deseo de dominar a los demás, sino de encontrarlos!”, imploró el Papa.

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Con la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ya en su segundo mes y la campaña en curso de Rusia en Ucrania, León XIV mencionó una sensación de indiferencia “ante la muerte de miles de personas... ante las repercusiones del odio y la división que siembran los conflictos... ante las consecuencias económicas y sociales que producen”.
Sin mencionar las guerras por su nombre, León XIV citó a su predecesor, el papa Francisco, quien durante su última aparición pública desde la misma logia la Pascua pasada recordó a los fieles la “gran sed de muerte, de matar, que presenciamos cada día”.
Francisco, debilitado por una larga enfermedad, murió al día siguiente, el Lunes de Pascua.
La bendición Urbi et Orbi —en latín, “a la ciudad y al mundo”— ha incluido tradicionalmente una enumeración de las desgracias del mundo. León XIV siguió esa fórmula durante su bendición de Navidad. No hubo una explicación inmediata del cambio.
Antes, León XIV se dirigió a unos 50 mil fieles desde un altar al aire libre en la plaza de San Pedro, rodeado de rosas blancas, y con las escaleras que descienden hacia la plaza donde se congregaron los fieles llenas de plantas perennes de primavera, en una referencia simbólica al mensaje del Papa.
El Pontífice imploró a los fieles en su homilía mantener la esperanza frente a la muerte, que acecha “en los abusos que aplastan a los más débiles entre nosotros, por la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, por la violencia de la guerra que mata y destruye”.
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Hablando desde la logia, el Papa anunció una vigilia de oración por la paz el 11 de abril en la basílica.
“En este día de celebración, abandonemos todo deseo de conflicto, dominación y poder, e imploremos al Señor que conceda su paz a un mundo devastado por las guerras y marcado por un odio y una indiferencia que nos hacen sentir impotentes frente al mal”, dijo.
León XIV saludó a los fieles de todo el mundo en 10 idiomas, incluidos árabe, chino y latín, reavivando una práctica que su predecesor, el papa Francisco, había dejado de lado.
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Antes de retirarse a la basílica, el papa dio un paso adelante, saliendo de la sombra de la logia, y saludó con la mano a la multitud que vitoreaba abajo. Después se acercó a la gente en la plaza desde el papamóvil en un recorrido que le llevó por la Via della Conciliazione hacia el río Tíber y de regreso.
Durante el maratón que es la Semana Santa, León XIV también recuperó la tradición de lavar los pies de los sacerdotes el Jueves Santo, un gesto de aliento hacia el clero, después que Francisco hubiera elegido un camino más inclusivo, viajando a prisiones y hogares para personas con discapacidad para lavar los pies de mujeres, personas no cristianas y presos.
El Pontífice, de 70 años, también se convirtió en el primer papa en décadas en llevar la cruz ligera de madera durante las 14 estaciones completas del Vía Crucis el Viernes Santo.