Managua.— Miles de personas se manifestaron ayer contra el gobierno en varias ciudades de Nicaragua y volvieron a exigir la renuncia del presidente Daniel Ortega, a 40 días de iniciada la crisis que ha dejado decenas de muertos y heridos en el país.

Al grito de: “¡Que se vayan!”, miles de personas que portaban banderas azul y blanco de Nicaragua marcharon contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, en una de las principales avenidas de la capital nicaragüense. Marchas simultáneas tenían lugar en Granada (sur), Masaya (este) y León (noroeste), mientras por la mañana miles más convocados por la Iglesia católica peregrinaron en la provincia de Chinandega (noroeste).

El obispo de León, monseñor Bosco Vivas, instó a los fieles católicos a orar por “la reconciliación y la paz”, en momentos en que “parece humanamente imposible el encuentro de soluciones pacíficas”. “¿Cómo no llorar al ver a los hijos de Nicaragua enfrentados?”, dijo el religioso durante una misa en el Santuario Nacional Mariano en El Viejo, provincia de Chinandega (noroeste), con la que concluyó la peregrinación que partió de la vecina ciudad de Chinandega.

Lamentó las “muertes injustas acontecidas en el país” y las “noticias que nos reflejan realidades de muerte, de persecución y de dolor”. “Ya los nicaragüenses no nos miramos con la confianza debida”, añadió.

Al menos cuatro personas murieron entre jueves y viernes en el país como consecuencia de actos de violencia, con lo que suman ya 83 fallecidos, según la policía y familiares.

Monseñor Vivas es uno de los cinco obispos de la Conferencia Episcopal que participan como mediadores y testigos del diálogo nacional entre el gobierno y la alianza cívica (estudiantes, sector privado y sociedad civil), que quedó en suspenso el pasado miércoles por falta de acuerdos.

España niega venta de armas. El gobierno español negó ayer haber vendido material bélico a la policía de Nicaragua para utilizarlo en la represión de manifestaciones antigubernamentales, informaron fuentes diplómaticas en Managua, luego de que la prensa local indicara que las municiones usadas por la policía desde que inició la crisis el 18 de abril fueron fabricadas por la empresa española Falken S.A., con sede en Madrid. “El gobierno de España no está autorizando la venta de ningún tipo de material a la policía nicaragüense”, tuiteó la embajada española en Managua.

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