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WASHINGTON— Ocho años después de su primera manifestación histórica, la Marcha de las Mujeres regresa este sábado a la capital de Estados Unidos, días antes de la ceremonia de investidura del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.
Renombrada y reorganizada, la manifestación tiene un nuevo nombre —la Marcha del Pueblo— como un medio para ampliar el apoyo, especialmente durante un momento de reflexión para la organización progresista tras la decisiva victoria de Trump en noviembre. El republicano tomará posesión el lunes.
Mujeres indignadas por la victoria presidencial de Trump en 2016 acudieron a Washington en 2017 y organizaron grandes manifestaciones en ciudades de todo el país, creando la base de un movimiento popular que se conoció como la Marcha de las Mujeres. Por sí sola, la marcha de Washington atrajo a más de 500 mil manifestantes, y millones más participaron en marchas locales en todo el país, en la que fue una de las protestas de un solo día más grandes en la historia de Estados Unidos.
Este año, se espera que la marcha tenga aproximadamente una décima parte del tamaño de la primera, y se produce en medio de un momento contenido de reflexión, en el que muchos votantes progresistas atraviesan sentimientos de agotamiento, decepción y desesperación tras la derrota de la vicepresidenta Kamala Harris.
La calma contrasta fuertemente con la tensa furia de la primera marcha, en la que grandes multitudes gritaban demandas a través de megáfonos y marchaban con gorros rosas en respuesta a la primera victoria electoral de Trump.
“La realidad es que, simplemente, es difícil capturar un rayo en una botella”, dijo Tamika Middleton, directora de la Marcha de las Mujeres. “Fue un momento realmente particular. En 2017, no habíamos visto una presidencia de Trump y el tipo de odio y furia que eso representaba”.
El movimiento se fracturó después de ese enormemente exitoso día de protestas por acusaciones de que no era lo suficientemente diverso. El relanzamiento de este año como la Marcha del Pueblo es resultado de una revisión destinada a ampliar el atractivo del grupo.
En la manifestación del sábado se promueven temas relacionados con el feminismo, la justicia racial, la antimilitarización y otros problemas, y terminará con diálogos organizados por varias organizaciones de justicia social.
La Marcha del Pueblo es inusual en cuanto a la “vasta gama de temas reunidos bajo una misma plataforma”, dijo Jo Reger, profesora de sociología que investiga movimientos sociales en la Universidad de Oakland en Rochester, Michigan. Las marchas por el sufragio femenino, por ejemplo, se centraron en el objetivo específico del derecho al voto.
Para un movimiento de justicia social de base amplia como la marcha, es imposible evitar visiones en conflicto, y existe una “inmensa presión” para que los organizadores satisfagan las necesidades de todos, dijo Reger. Pero también afirmó que cierto desacuerdo no es necesariamente negativo.
“A menudo, lo que hace es provocar el cambio y aportar nuevas perspectivas, especialmente de voces subrepresentadas”, dijo Reger.
mcc
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