María Fernanda Espinosa, candidata a la Secretaría General de la (ONU), expresidenta de la Asamblea General del organismo internacional y exministra de Relaciones Exteriores y de Defensa de Ecuador, afirmó a que “es el tiempo de las mujeres y de volcar la mirada hacia esa mitad de la población donde existe un semillero enorme de liderazgos que pueden hacer la diferencia en momentos difíciles”. Respaldada por el gobierno de Antigua y Barbuda, Espinosa agregó que “necesitamos la ONU ahora más que nunca, no es que la ONU deba de ser o no, la ONU tiene que continuar, pero mejor”. Indicó que “no se necesita unas Naciones Unidas del tamaño inmanejable, sino una administración que sea eficaz”. Además, añadió que “la prevención sería la mejor inversión, eso ahorraría energía política y recursos”.

¿Por qué hasta ahora ha formalizado su candidatura para dirigir la ONU?

—Estaba haciendo un sondeo, visitando países, consultando qué esperan de la ONU en los próximos años, de cómo están viendo la coyuntura actual. Viendo las posibilidades reales de cuántas candidaturas estaban y haciendo un trabajo más de elección y evaluación. Me parece importante ampliar la lista de posibilidades para el Consejo de Seguridad, las veces anteriores hemos tenido 10 u 11 candidaturas para la posible Secretaría General y ahora son cinco, la mayoría son mujeres, y todos ellos excelentes, evidentemente había espacios para más, para ofrecer un mayor rango de opciones para el Consejo de Seguridad, y pensé que era un buen momento para ello. El gobierno de Antigua y Barbuda, el primer ministro, me dijo que se sentirían muy honrados de que aceptara yo la candidatura y todo se alineó.

¿Es el tiempo para que una mujer encabece la ONU?

—Va mucho más allá de decir que le toca a una mujer, ya pasaron 80 años y va más allá, tiene que ver con mirar hacia el otro 50% de los potenciales liderazgos de nuestra región, mujeres con enormes trayectorias, prestigios y enormes capacidades; mostrar que no somos pocas las mujeres que vamos bien equipadas para enfrentar este reto, con estilos de liderazgos distintos, perspectivas que suman a una proyección de la ONU para los próximos años, que venimos con experiencias acumuladas en diferentes ámbitos; es el tiempo de las mujeres y de volcar la mirada hacia esa mitad de la población, donde existe un semillero enorme de liderazgos, de mujeres que pueden hacer la diferencia en momentos difíciles para las Naciones Unidas.

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¿Cuál sería el impacto que tendría el organismo multilateral por excelencia para que pudiera ser dirigido por una mujer?

—Va más allá de los esencialismos de que las mujeres lo hacemos todo, y mejor, creo que es importante el mérito, la capacidad. La idea es tener una serie de opciones abiertas para mujeres, que tengan esas cualidades de lo que ya estamos haciendo, que podamos hacer un aporte en la transformación de la ONU, de enfrentar la crisis institucional que tiene, y también aportar estilos de liderazgos que son distintos.

¿Qué desafíos enfrenta la ONU en la actualidad ya que el organismo enfrenta una serie de cuestionamientos, incluyendo si sigue siendo relevante en el mundo actual?

—La ONU sigue siendo la plataforma universal, el centro de la diplomacia, el espacio donde se construye el derecho internacional, la regulación, la normativa a nivel global, el espacio privilegiado para la asistencia humanitaria, el lugar donde se acude cuando las cosas se ponen realmente complicadas en el mundo, no se trata de que si la ONU es viable o no, la ONU es viable. Y tiene que ser repensada, modernizada, tiene que ser una organización adaptada a los tiempos que corremos, tiene que repensar sus formas de trabajar, en sus resultados, en temas de rendición de cuentas, de monitoreo, que sean parte del proceso, y que vuelva a despertar la pasión y el compromiso de los gobiernos, también de las sociedades y de los pueblos. Necesitamos la ONU ahora más que nunca, no es que la ONU deba de ser o no, la ONU tiene que continuar, pero mejor.

Uno de los grandes problemas de la ONU es su financiamiento, ¿cuáles son sus planes para que los países contribuyan?

—El tema no es falta de recursos, no es un problema de cómo hacer los mejores presupuestos de la ONU, no es saber manejar la austeridad o manejar la escasez, el asunto es saber cómo armonizar un paquete financiero que pueda estar a la altura de los mandatos y de las necesidades de la ONU. Hay pilares en presupuesto dentro de la organización en las contribuciones obligatorias, las que aportan los Estados, un paquete de contribuciones voluntarias, luego viene un fuerte presupuesto para las operaciones de mantenimiento de la paz, que es el presupuesto mayoritario de la organización, también el que está asociado al presupuesto bancario de la organización. Me parece que un paquete financiero depende en gran medida de la decisión y la voluntad específica de los Estados, pero con el liderazgo, el acompañamiento y la motivación, más que problema de dinero, es de prioridad política, de lograr que los Estados acompañen, definan y determinen lo importante que es y cuál es el mandato central del corazón de la ONU.

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Otro de los factores que ha generado grandes críticas es el poder del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, muchos países, incluido México, han alzado la voz llamando a una reforma que permita que ese poder deje de ser un freno para la aprobación de resoluciones, ¿cuáles son los planes al respecto?

—Creo que una secretaría en general lo que tiene que hacer es generar los espacios de debate, de construcción y de consensos, donde no solamente se mire el tema del veto, sino se mire el tema de la composición del Consejo de Seguridad. Una Secretaría General lo que tiene que hacer es generar esa plataforma, crear condiciones para ofrecer buen secretariado a los Estados. Esta definición sobre las reformas del Consejo de Seguridad está plenamente en manos de los Estados.

EU se ha convertido en uno de los grandes críticos de la ONU, ¿cómo manejaría la relación con este país?

—Lo que he escuchado es que EU quiere una ONU que esté más presente, aparte de ser más eficaz, que esté más orientada hacia la generación de impactos, y menos en los procesos internos, una ONU que sea moderna, que sea menos lenta, que sea más ejecutiva, y estamos viendo que poco a poco EU va acompañando las necesidades de financiamiento en sus obligaciones en materia de contribuciones a la organización. Como uno de los donantes principales quiere eficiencia y me parece que es comprensible, creo que EU no está solo. Incluso el país más pequeño que tiene contribuciones mucho menores en cantidad, pero que son significativas para los presupuestos públicos, todo país que hace contribución a la ONU quiere ver cuál es el beneficio.

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El mundo vive tiempos turbulentos, las guerras [Irán, Ucrania, la crisis haitiana, los migrantes], ¿qué puede hacer la ONU para atender todos estos problemas?

—El mundo en general va de crisis en crisis, lo que tenemos que hacer es ser mejores para gobernar las crisis, uno de los grandes retos que tiene la ONU es invertir más en la prevención de conflictos y de desastres, en el cambio climático, en las desigualdades, en la pobreza en el mundo. Una de las mejores formas de prevenir conflictos en muchos rincones del mundo es a través de la inversión y del desarrollo, en educación, en salud. La prevención sería la mejor inversión, eso ahorraría energía política, recursos, sería un ahorro en todo prevenir conflictos.

¿Por qué cree que es la mejor candidata para encabezar la ONU?

—Los demás candidatos son de primer nivel. Yo traigo mi propia personalidad, mis conocimientos profundos del sistema de la ONU, quizá con la ventaja de que nunca he trabajado para la ONU, de haber estado más bien del lado de los Estados y haber sido presidenta de la Asamblea General, reconocida también como una persona que es imparcial, que se apega a la carta del derecho internacional, que está abierta a dialogar con todos absolutamente, y lo he demostrado, soy conocedora de la ONU como en Nueva York, como embajadora en Ginebra, como ministro de Defensa y de Relaciones Exteriores; y en esta contienda, si así se puede llamar, traigo un cuarto de siglo de experiencia desde muchas perspectivas, que reúno la capacidad de haber trabajado y dado resultados en los pilares que encaminan el trabajo de la ONU.

De ser elegida, ¿cuáles serían los objetivos que se ha fijado que serían prioridad?

—He presentado la visión que no es desde una perspectiva tecnocrática, lo que estoy proponiendo es reconstruir y transformar la ONU, basada en resultados, no se necesita unas Naciones Unidas del tamaño inmanejable. Mi visión se organiza en torno a cinco pilares de transformación interconectados: paz, seguridad, desarrollo, transformación digital y energética, cerrar la brecha de cumplimiento y reconstruir la credibilidad. Este no es un plan de acción exhaustivo, porque el liderazgo político y financiero integral debe provenir de los Estados miembros. Más bien, destaca áreas donde la secretaria general puede actuar con mayor eficacia dentro de su competencia para restaurar la credibilidad y la confianza en la ONU mediante la obtención de resultados.

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cdm