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El presidente de Estados Unidos , Donald Trump , es adicto a la comida chatarra y consume grandes cantidades de esta, según reveló su ex jefe de campaña , Corey Lewandowski , en el polémico libro " Fire and Fury: Inside the Trump White House " ( Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump ), del escritor Michael Wolff .
Ya hace unos meses, otro libro, titulado “ Let Trump be Trump ” (“ Dejen a Trump ser Trump ”), señalaba que el apetito del magnate "parece no tener límites cuando se trata de la comida de McDonald's”. Una orden regular del presidente “consiste en dos Big Macs, dos Filet-O-Fish y una malteada de chocolate", reveló el libro.
En total, esta comida contiene unas 2 mil 420 calorías , una dieta muy poco recomendable para un hombre de 74 años y que ha asegurado que su único ejercicio es "jugar golf de vez en cuando". Asimismo, suman 112 gramos de grasa , un 172% la cantidad diaria recomendada; y casi 3 mil 470 miligramos de sal , el 144% de la ingesta diaria aconsejable.
En “Fire and Fury”, Wolff relata que la afición de Trump por la comida rápida tiene una razón más desconcertante de fondo. "Desde hace mucho tiempo, él tiene el miedo de ser envenenado. Es la razón por la que le gusta tanto comer en McDonald's: nadie sabe que va a ir y la comida es preparada de antemano".
“Let Trump be Trump” detallaba que las alacenas del avión presidencial estaban “repletas con papas fritas, pretzels y muchos paquetes de Oreos".
La afición a los paquetes de Oreo también se explicaría con otro gran miedo del presidente, quien "tiene conocida fobia a los gérmenes" y se niega a comer de un paquete previamente abierto.
Desde luego, esta alimentación tan poco sana tiene efectos sobre la salud de Trump. Una carta de su médico divulgada en septiembre de 2016 reveló que toma medicinas para el colesterol y tenía sobrepeso, con 236 libras para sus 6 pies y 3 pulgadas de estatura.
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