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Madrid
.- España levantó en la medianoche del sábado al domingo el estado de alarma vigente desde octubre, permitiendo a sus habitantes salir de sus regiones para airearse y reencontrarse con allegados tras meses de importantes restricciones.
En muchas regiones también supuso la caída del toque de queda imperante durante meses en un país con una agitada vida nocturna y horarios tardíos, con cenas que comienzan pasadas las 22:00 y se alargan a menudo hasta la madrugada.
Gritos, aplausos, música e incluso algún petardo estallaron en Barcelona cuando los relojes marcaron la medianoche y cientos de jóvenes salieron de sus casas hacia la playa, donde se improvisó una fiesta sin demasiadas precauciones frente al Covid-19 .
"Parece fin de año", decía atónito Oriol Corbella, de 28 años, que había salido a pasear con su pareja por la noche.
"Es volver un poco a la normalidad, recuperar libertad, pero hay que tener en cuenta que el virus sigue aquí", decía algo atónito ante el jolgorio organizado en la playa barcelonesa.
En Madrid, en la estación de Atocha, Laura, que prefirió no dar su apellido, esperaba, con lágrimas en los ojos, a familiares que llegaban de la región de Castilla la Mancha (centro). "Hace ocho meses que no los veo, siento mucha emoción", dijo esta mujer de 45 años.
Blanca Valls se muere de ganas por irse a Galicia (noroeste). "Estaba hasta los cojones de no poder salir (de la región de Madrid), me he sentido frustrada, atada, sin libertad", dijo a la AFP esta diseñadora de joyas de 46 años.
Argentina Enríquez, estudiante mexicana de 37 años, se declaraba "impaciente" por poder partir al campo. "Nos vamos en auto, el plan es quedar en una casa rural, hacer una barbacoa con amigos, tocar música, hacer una caminata", decía.
Salvo en Navidad, donde las restricciones se suavizaron durante algunos días para permitir las reuniones familiares, los españoles no han podido abandonar sus regiones desde el inicio del estado de alarma a finales de octubre.
Disuadidas por la explosión de los casos que siguieron a la Navidad, las autoridades mantuvieron los cierres de regiones para la Semana Santa, fiesta familiar fundamental en España .
En cambio, el país siguió estando abierto a los turistas extranjeros, algo que generó un fuerte malestar en muchos españoles privados de viajar entre regiones.
El fin del estado de alarma no significa, sin embargo, el fin de las restricciones en uno de los países más golpeados de Europa por el coronavirus , con casi 79 mil fallecidos y 3.5 millones de contagios.
Y para las 17 regiones del país, competentes en la gestión de la crisis sanitaria, su conclusión supone un verdadero quebradero de cabeza.
Desde octubre, habían podido imponer toques de queda y bloquear la entrada y salida de su territorio sin autorización judicial, gracias a la limitación de las libertades fundamentales permitidas por este régimen de excepción.
Ahora pueden acotar horarios y aforo de comercios, bares o restaurantes, pero para restablecer un toque de queda o el cierre de su territorio necesitarán el aval de los tribunales. Y ahí es donde empieza el rompecabezas.
Por ejemplo, las regiones de islas Baleares y Valencia (este) consiguieron luz verde de la justicia para mantener el toque de queda, pero los tribunales rechazaron los pedidos del País Vasco, con una incidencia del virus mucho mayor y las islas Canarias.
Esta disparidad de criterios ya se produjo a comienzos de otoño, creando confusión y empujando al gobierno del socialista Pedro Sánchez a decretar el estado de alarma.
En las últimas semanas, varias regiones pidieron una prórroga de este instrumento legal al ejecutivo, que para hacerlo hubiera requerido del difícil apoyo del Congreso, donde está en minoría.
Pero el gobierno de Sánchez lo rechazó alegando que no se podía prolongar indefinidamente un régimen de excepción y destacando la mejora de la situación sanitaria y el avance del programa de vacunación.
Aun así, las autoridades advirtieron a la población, cansada por más de un año de restricciones, del riesgo de una relajación excesiva y pidió seguir aplicando las medidas de higiene y distanciamiento social.
"No se puede excluir nada en términos de evolución de la pandemia", afirmó el jefe epidemiólogo del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón.
agv
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