Budapest.— El conservador proeuropeo Péter Magyar prometió ayer “una nueva era” en Hungría, un día después de su amplia victoria frente al exprimer ministro nacionalista Viktor Orbán, que contaba con el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump.
El futuro primer ministro dijo que hará cuanto esté en su mano “para garantizar una nueva era” para Hungría.
“El pueblo húngaro no ha votado por un mero cambio de gobierno, sino por un cambio total de régimen”, agregó en una rueda de prensa en Budapest, y pidió al presidente del país, Tamas Sulyok, afín a Orbán, que convoque al nuevo Parlamento “lo antes posible”.

Magyar prometió limitar el mandato del primer ministro a dos periodos en “un total de ocho años”, la mitad del tiempo que duró el gobierno de Orbán, y restablecer contrapoderes. “Queremos construir un país basado en el Estado de derecho democrático, que respeta a los mayores, protege a los menores y la propiedad privada”, afirmó el líder de Tisza. Con 98.94% del escrutinio realizado, su partido obtuvo 138 escaños de un total de 199, con 53.07% de los votos.
Por su parte, el Fidesz de Orbán logró 55 bancas (38.43% de los votos). La participación, en tanto, batió un récord: 79.50%.
Miles de simpatizantes festejaron hasta altas horas de la madrugada la victoria de Magyar en su cuartel general de campaña, a orillas del Danubio y en las calles de Budapest, enarbolando banderas húngaras y bailando.
“¡Me siento genial!”, declaró a la AFP Zoltan Sziromi, un estudiante de 20 años. “Al final nos hartamos de este sistema, ya era hora”, agregó.
La victoria de Magyar es un duro golpe para Trump, que apoyó hasta el final a Orbán.
La presidencia rusa, próxima también a Orbán, dijo que “respeta” el voto de los húngaros y que espera mantener “contactos pragmáticos con las nuevas autoridades”, indicó el portavoz del Krem- lin, Dmitri Peskov.
“Tomo nota de que el Kremlin se expresó, así como Beijing. Les agradezco que hayan aceptado con respeto la decisión del pueblo húngaro y que estén abiertos a una cooperación pragmática”, reaccionó Magyar horas después.
Añadió que si el presidente ruso, Vladimir Putin, le llama, “podría decirle que será bueno terminar con la matanza después de cuatro años y poner fin a la guerra” con Ucrania. Reconoció que “no creo que él ponga fin a la guerra por mi consejo”.
Para Europa, el triunfo de Magyar es un alivio, al ser el futuro presidente europeísta. Sin embargo, Magyar enfrió el entusiasmo generalizado al descartar apoyar por ahora el ingreso de Ucrania a la Unión Europea (UE). “Es totalmente impensable que la Unión Europea admita a un país en guerra”, dijo. “No creo que eso ocurra en un futuro cercano, ni en los próximos 10 años”, apuntó.
De todos modos, insinuó que está dispuesto a levantar el veto al préstamo de 90 mil millones de euros de la Unión Europea para ayudar a Ucrania.
El futuro primer ministro adelantó que seguirá aplicando una dura política antiinmigración y que mantendrá las vallas que Orbán levantó en 2015 en la frontera sur del país para impedir las entradas irregulares.
En todo caso, Magyar se mostró convencido de que puede lograr un acuerdo con la UE para dejar de pagar una multa diaria de un millón de euros por violar la legislación europea en materia de asilo.
Más moderado, sin anunciar grandes cambios, se mostró con la comunidad LGBTI, que ha sido criminalizada especialmente durante los últimos años de Orbán en el gobierno. Magyar dijo que “todo el mundo debe vivir como quiera y amar a quien quiera, mientras no dañe a otros”. Prometió que sus ministros serán “verdaderos expertos y no títeres corruptos como hasta ahora”, y afirmó que tendrán un contacto regular con los medios. Para mostrar su compromiso con la libertad de prensa, concedió las primeras preguntas a medios independientes.
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