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El Paso, Texas.— Las familias mexicanas de las ocho víctimas mortales del tiroteo ocurrido el sábado pasado desconocen el día que les serán entregados los cuerpos de sus seres queridos, pues fue apenas la tarde del pasado domingo que los levantaron de la escena del multihomicidio en un Walmart.
La familia del matrimonio de Sara Esther Regalado y Adolfo Cerros mencionan que podría ser este martes o miércoles cuando les permitirían repatriar los cuerpos; sin embargo, el dato no es preciso, por lo que todavía este lunes viajaron de Ciudad Juárez a El Paso a continuar los trámites.
El mismo caso es el del maestro universitario Antonio de la Mora, quien permanece en El Paso desde el día de la tragedia en espera de que el cuerpo de su esposa, la profesora Elsa Mendoza, pueda ser llevado a territorio nacional para las honras fúnebres correspondientes.
A pesar de que el secretario de Relaciones Exteriores (SRE) de México, Marcelo Ebrard Casaubon, informó ayer durante su visita a El Paso que el gobierno gestionará la pronta entrega de los cuerpos, hasta el momento las familias de las víctimas continúan esperando información oficial.
Los connacionales que resultaron sin vida en el tiroteo suman ya ocho, de los cuales siete perdieron la vida en el lugar de los hechos y uno más en el hospital durante la mañana de ayer.
Se trata de Juan de Dios Velázquez, padre de Cruz Velázquez, pastor que viajó 700 kilómetros desde la Sierra de Chihuahua sin tener información sobre el estado de salud o condición de su papá.
“El sábado 3 de agosto parecía un día normal, me encontraba en la Base Misionera de la Tarahumara [cuando] me llegó la terrible noticia del atentado en El Paso y mi reacción fue llamar a mis hijas e hijo que viven a pocas millas del centro comercial. Escuchando sus voces me tranquilicé”, mencionó Cruz Velázquez.
A las dos horas recibió la noticia de que su padre y la esposa de éste se encontraban entre las víctimas del atentado. “No podía creerlo, una de las ciudades más seguras de Estados Unidos había sido afectada por este evento violento y había sido un día lleno de incertidumbre, no encontrábamos a mi padre, finalmente me informaron que estaba grave”.
Juan de Dios Velázquez luchó por su vida 48 horas, pero el daño causado por los impactos de bala finalmente le arrebataron la vida.
Tras dar a conocer la muerte de su padre, Cruz Velázquez pidió seguir luchando por los valores en la familia, el respeto a la vida y una correcta educación en el interior de cada hogar.
La séptima víctima, identificada apenas el domingo por la noche, fue Iván Filiberto Manzano, originario de Ciudad Juárez y padre de dos hijos a quienes inculcaba su amor por el deporte, especialmente por los maratones.
La muerte de Iván causó gran consternación entre las personas que participan en los maratones que se organizan en la frontera, quienes lo describieron como una gran persona, jefe y amigo.
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