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Quito.— Concluida la crisis que desataron las medidas de ajuste económico que el gobierno de Lenín Moreno tuvo que echar atrás, Ecuador tiene por delante la difícil tarea de reparar los daños que dejaron 12 días de protestas: millonarias pérdidas, siete muertos y centenares de heridos y detenidos.



La protesta indígena generó “una fractura que va a ser muy difícil de recuperar”, dijo a la AFP Pablo Romero, experto indigenista de la universidad Salesiana. Los aborígenes, que representan 25% de los 17.3 millones de habitantes, obtuvieron una victoria “simbólica“, estimó.

Las protestas incluyeron incursiones en la Amazonia que derivaron en una caída de la producción de crudo, que se recuperaba de manera progresiva, y la suspensión del bombeo por el ducto estatal, con capacidad para evacuar hasta el Pacífico un 68% de los 531 mil barriles diarios que se extraían. El Ministro de Energía, Carlos Pérez, dijo que las pérdidas acumuladas llegaban a casi 2 millones de barriles.

Por lo pronto, con escobas y palos en la mano, y mascarillas en la boca, miles de ecuatorianos salieron a las calles de la capital a borrar las huellas de las protestas.

“Nos ha conmovido ver mucho los escudos. Ahí está el corazón de Ecuador realmente, en indígenas que se defendían con un escudo de cartón. Ahí se ve que somos gente pacífica y no buscábamos dañar a nadie”, dijo a EFE Karina Machado, madre de 39 años con dos hijos.
Con cadenas humanas formadas por cientos de personas se fueron recogiendo los ladrillos del pavimento para colocarlos de nuevo en su lugar a golpe de martillo.
Con información de José Meléndez/Corresponsal
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