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La selfie de Bukele y otras anécdotas en la ONU

Decenas de mandatarios han dado discursos en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, sin embargo, pocos han dejado marca ahí por hacer de sus presentaciones "momentos memorables"

De la selfie de Bukele al "huele a azufre" de Chávez: momentos memorables en Asambleas de la ONU
Foto: Twitter
Mundo 26/09/2019 21:57 Redacción Actualizada 14:43

El presidente salvadoreño Nayib Bukele no se pudo resistir y, en su primer discurso en una Asamblea General de Naciones Unidas, decidió primero tomarse una selfie, para después denunciar el formato “obsoleto” del evento.

La selfie se suma a la lista de momentos “memorables” que se han vivido en estas asambleas.

Uno de los primeros se produjo en 1969, cuando el líder de la entonces Unión Soviética, Nikita Kruschev, enfureció por el comentario de un delegado que acusó a la URSS de haberse “tragado” a Europa Oriental. Primero golpeó el estrado con sus puños, para luego quitarse el zapato y estrellarlo también, con fuerza, ante la incredulidad de los asistentes.

En la Asamblea de ese mismo año se pronunció el discurso más largo en la historia de la ONU. Duró cuatro horas, 29 minutos. El autor: el presidente cubano Fidel Castro, quien curiosamente comenzó diciendo: “Aunque nos han dado fama de que hablamos extensamente, no deben preocuparse. Vamos a hacer lo posible por ser breves”.

En 2006, el entonces mandatario estadounidense George W. Bush aprovechó su discurso para criticar el gobierno de Fidel. “En Cuba, el largo régimen de un cruel dictador está llegando a su fin”, comentó, lo que causó el enojo de la delegación cubana asistente, que acto seguido, se paró y salió del lugar.

Un día después, el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, dejó una frase para la historia, aludiendo justo a W. Bush. “Ayer vino el Diablo aquí, ayer estuvo el Diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar”, dijo, y se santiguó, provocando las protestas de algunos asistentes.

En 2009, el líder iraní Muammar Gaddafi centró la atención, pero no por su discurso, sino más bien por su carpa beduina -jaima- en la que se quedaba. No pensó que ello desataría una serie de protestas, hasta que finalmente se le prohibió instalarla en Central Park.

Un año después fue el iraní Mahmud Ahmadineyad quien se llevó el discurso más escandaloso de la asamblea, al sumarse a las teorías de la conspiración sobre los atentados terroristas en Estados Unidos de 2001, perpetrados por Al-Qaeda. “Algunos sectores dentro del gobierno de Estados Unidos orquestaron los ataques de 2001 con el objetivo de revertir su declive económico, mejorar su posición en Medio Oriente y salvar al régimen sionista de Israel”, afirmó. En respuesta, representantes de 33 delegaciones diplomáticas abandonaron la sala.

En 2012, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu quiso ser muy claro sobre la amenaza que, decía, representaba Irán. Así que se presentó al estrado con un dibujo de una bomba. Sólo que se parecía tanto a los que se utilizan en las series de dibujos animados que le llovieron burlas en internet.

El año pasado, el presidente estadounidense Donald Trump se desconcertó cuando al decir que “en menos de dos años mi gobierno ha conseguido más que casi ningún otro gobierno en la historia de nuestro país”, la reacción fue… una sonora carcajada de los presentes. “No esperaba esa reacción, pero está bien”, respondió. El republicano quiso zanjar la polémica cuando, al ser preguntado sobre el incómodo momento, aseguró: “No se reían de mí, se reían conmigo”.

Este año, el protagonista del “momento” de la Asamblea ha sido, hasta ahora, el salvadoreño Nayib Bukele, quien lo primero que hizo al subir al estrado fue sacar su celular y poner su mejor sonrisa para una selfie que, dijo, generaría más atención que el propio discurso que daría.

El mundo, señaló más adelante, "ya no está en la Asamblea General", sino en internet, pese a lo cual, criticó, el formato de este tipo de eventos no cambia.

agv

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