El cubano Guillermo Beltrán recibió gratis el jueves dos bolsas grandes que contenían un paquete de arroz, otro de frijoles, tres de amaranto y dos de galletas; además, una botella de aceite, dos latas grandes de sardinas y otra de duraznos en conserva. Las etiquetas de los productos decían: “Hecho en México”.
La familia de este padre soltero con dos hijas fue una de las centenares que recibieron una donación de alimentos proveniente del país latinoamericano en el marco de la colaboración humanitaria anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum tras la imposición por parte de Estados Unidos de un cerco energético a la isla que cada día se vuelve más asfixiante.
“Significa tremenda alegría (recibir la ayuda) porque la situación nos la ha puesto difícil. Me siento muy agradecido”, dijo a The Associated Press, Beltrán, de 70 años y quien vive junto a sus hijas de 13 y 16 años. “A la presidenta mexicana hay que elevarla hasta el cielo, porque se ha preocupado así, con esa valentía”.

Dos embarcaciones de la Armada de México cargadas con alimentos y productos de aseo personal llegaron la semana pasada a La Habana, dos semanas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con imponer aranceles a los países que vendieran petróleo a la isla, profundizando una severa crisis económica y energética ya existente en la nación caribeña.
La orden de Trump de aplicar aranceles se produjo luego del ataque a Venezuela del 3 de enero para capturar al entonces presidente Nicolás Maduro, un aliado de la isla y uno de sus principales proveedores de combustible. Los otros son la nación norteamericana y Rusia, en medio de una creciente tensión geopolítica.
“Lo que han hecho (contra la isla) es injusto…lo que han hecho es un abuso. Anoche hasta las qué horas sin corriente, esta mañana otra vez es algo antihumano. En algún momento tendrán que reflexionar", se lamentó Beltrán.
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Los buques mexicanos traían unas 800 toneladas de productos y aún quedan por embarcar unas 1.500 toneladas de leche en polvo y frijoles en los próximos días, como parte del envío humanitario.
El gobierno cubano dijo que la ayuda servirá para apoyar a las familias vulnerables con niños con bajo peso o ancianos en las provincias de Mayabeque, Artemisa y la capital. La televisión estatal mostró el lunes imágenes de la descarga de estos productos en las llamadas bodegas, los comercios estatales minoristas que proveen a los cubanos de productos básicos, sobre todo a través de la libreta de abastecimiento.
Las bolsas recibidas por Beltrán fueron llevadas directamente a su casa por el encargado de su bodega barrial, ubicada en el municipio Plaza.
“La gente está muy agradecida con estas donaciones”, dijo a la AP Roberto Román, el encargado de ese lugar. Tiene a su cargo 1.780 consumidores, distribuidos en 850 familias.
La crisis económica que sufre la isla desde comienzo de la década y un marcado incremento de las sanciones estadounidenses presionando para un cambio del modelo político ya generaban desabastecimiento e intensos apagones que se agudizaron en enero y febrero. El país produce apenas el 40% del combustible que necesita.
Rusia y China, dos fuertes aliados del país caribeño, condenaron las medidas de Estados Unidos, pero por ahora su apoyo solo fue declarativo.
Las calles de la ciudad lucían vacías de automóviles el jueves, mientras se veía a vecinos caminando o en motos eléctricas.
El miércoles las autoridades ofrecieron a los dueños de triciclos eléctricos y motos permisos como transportistas urbanos en la capital para ayudar a la movilidad de las personas.
Las jornadas laborales están reducidas, la gasolina para los vehículos se vende solo en dólares y con un límite de 20 litros por usuario.
La semana pasada, algunas líneas aéreas cancelaron sus rutas y otras anunciaron que repostarán en terceros países como República Dominicana, luego que las autoridades aeronáuticas informaron que no tenían combustible para aviones. El transporte interprovincial se encuentra afectado y los cines y teatros cancelaron sus funciones.
Un reporte publicado el jueves por la consultora privada Auge que monitorea al empresariado local indicó que la crisis energética podría ser devastadora para el incipiente sector del emprendimiento particular.
“El 96,4% de las pymes privadas (8.904 pequeñas y medianas empresas) enfrentan un impacto que va de severo a catastrófico ante la escasez de combustible”, expresó el informe.
Las afectaciones incluyen tanto la falta de combustible para sus operaciones productivas y comerciales como los apagones prolongados.
Según la consultora, el 81,1% de las pequeñas y medianas empresas —desde talleres textiles a restaurantes— desaparecerán sin combustible porque está en la base de su proceso productivo. El 15,3% —por ejemplo tiendas— sufrirán un impacto severo y apenas 3,6% podrían resistir a largo plazo.
Cifras oficiales indicaron que en 2024 había unas 9.200 pequeñas y medianas empresas, las cuales fueron recién autorizadas mediante una apertura histórica a finales de la década pasada. Es un sector al que Estados Unidos dijo apostar como parte de la desarticulación del modelo socialista cubano.
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