Tras la publicación del informe regional de desarrollo humano Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Luis Felipe López Calva, director regional para América Latina y el Caribe en el PNUD, responde a los medios del Grupo de Diarios América (GDA).

¿Cuál es el objetivo del informe?

—Es un llamado a ver las interacciones entre los problemas estructurales que tenemos en América Latina y el Caribe, con énfasis en el problema de crecimiento y en el problema de desigualdad, para poder salir con políticas más integrales. Y de ahí que nos refiramos al concepto de que estamos atrapados.

¿Por qué hablan de una trampa?

—Porque los problemas que vemos desde los distintos puntos de vista están relacionados de manera muy concreta. Y porque si seguimos reaccionando de manera parcial, si cada uno de estos grupos propone políticas para resolver ese problema concreto que ven, pero no de manera integral con los demás, vamos a seguir teniendo soluciones que no van sino a profundizar esas interacciones. Es decir, nos vamos a mantener en la trampa, es como si estuviéramos cavando en un hoyo y estamos haciendo más grande este hoyo. Lo que decimos es paremos, entendamos cuáles son las interacciones entre los problemas que vemos y tratemos de poner juntos este rompecabezas y encontrar la salida de manera integral.

En el informe hablan de percepciones. ¿Por qué?

—Hablar de percepciones porque hay que entender cómo la gente vive la desigualdad a nivel muy individual, personal, local. Es algo que se vive a nivel muy personal y es muy importante entender cómo las medidas objetivas que tenemos pueden tener también sus sesgos o pueden estar desconectados de algunas realidades.

¿La percepción influye en la desigualdad?

—La percepción de inequidad y de injusticia definitivamente tiene un impacto sobre las decisiones de las personas, por ejemplo, a la hora de contribuir al sistema fiscal, incluso de participar políticamente y en un caso extremo de migrar y de tratar de buscar un mejor espacio. Por eso es muy importante siempre contrastar las medidas objetivas con las percepciones de las personas. Al final, tienen un impacto muy importante en el comportamiento económico, social y político de las personas.

¿Cuál es el impacto de la desigualdad en la democracia?

—Una de las implicaciones del bajo crecimiento, la alta desigualdad, lleva a una reducción en la confianza en las instituciones y, eventualmente, puede llevar a una desconexión de ciertos grupos con la política y a sentirse no representados, y eso conlleva un riesgo para la democracia.

Hay un vínculo muy claro entre la desigualdad, bajo crecimiento en esta trampa que puede llevar a una situación de debilitamiento de la democracia que tanto trabajo ha llevado construir en la región.

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