Daca.- La bebé Rojatun Jannat Ramisa, de ocho meses, se esfuerza por respirar en un hospital de la capital de Bangladesh al tiempo que sus padres permanecen impotentes a su lado. Es una de miles de niñas y niños enfermos por un brote de sarampión que se está extendiendo por todo el país y que ha matado a cientos de menores tras los retrocesos del programa de vacunación nacional.
La madre de Ramisa, Ranu Akhter, recorrió cientos de kilómetros luego que médicos del este de Bangladesh la derivaran a un hospital infantil especializado en Daca para buscar tratamiento para esta afección potencialmente mortal.
“Hace 14 días, cuando estábamos en el hospital del distrito, había otros niños recibiendo tratamiento junto a mi hija. Vi que esos niños también tenían erupciones rojas en el cuerpo, llagas en la boca y fiebre”, contó Akhter a The Associated Press en el hospital Dhaka Shishu.

“Eso me hizo darme cuenta de lo extendido que está el brote de sarampión”, añadió.
Cada día aumenta el número de muertos.
Bangladesh trata de frenar la propagación del brote desde marzo, cuando más de 100 niños murieron en menos de un mes.
Según las estadísticas publicadas este miércoles por la Dirección General de Servicios de Salud, la enfermedad ya causó la muerte de mil dos niños, de un total de 187 mil 484 casos registrados.
El gobierno inició una campaña de vacunación de emergencia en marzo junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la agencia de la ONU para la infancia y la alianza de vacunas Gavi. Comenzó con una campaña en niños de 6 meses a 5 años y luego se amplió a todo el país por fases.
El portavoz de la Dirección, Zahid Raihan, afirmó que más de 18 millones de niños fueron vacunados en el marco de las campañas de inmunización de emergencia lanzadas por el gobierno desde la primavera boreal.
"Desgraciadamente no conseguimos alcanzar la inmunidad colectiva", lamentó Raihan. "El sarampión no pudo ser erradicado; nuestro objetivo era reducir el número de víctimas. Seguiremos vacunando a nuestros niños".
Según los servicios de salud, alrededor de 4 millones de niños no participaron en las campañas de vacunación.
El sarampión es una enfermedad aérea muy contagiosa que causa fiebre, síntomas respiratorios y una erupción característica. En ocasiones puede tener complicaciones graves o mortales, especialmente en niños pequeños, según la OMS.
Dos dosis de una vacuna brindan una fuerte protección contra el sarampión, pero la OMS afirma que es necesario vacunar al 95% de la población para detener la propagación de la enfermedad, lo que protege a niños como Ramisa, que son demasiado pequeños para vacunarse, así como a personas inmunodeprimidas.
Hace unos años, Bangladesh tenía el sarampión en gran medida bajo control, con un programa de vacunación al que durante décadas se le atribuyó la protección de niños y madres frente a enfermedades mortales como la tuberculosis, la difteria, la tos ferina, el tétanos, la poliomielitis y el sarampión. Entre 2021 y 2025, el país registró apenas entre 100 y 300 casos al año, frente a los 2.410 casos de 2020.
Pero en los últimos años, las interrupciones del programa de vacunación han dejado a un número creciente de niños sin vacunar.
Primero, la pandemia de Covid-19 interrumpió las vacunaciones rutinarias y luego, en 2024, el gobierno incumplió en gran medida una campaña de vacunación que antes se realizaba cada cuatro años.
Atiqul Islam, especialista en neonatología y pediatría del Hospital e Instituto Bangladesh Shishu, explicó que durante el periodo de la pandemia en 2021 y 2022 muchas personas no llevaron a sus hijos a vacunarse.
“Así que, si se observa a los niños que ahora tienen cuatro o cinco años, muchos de ellos se perdieron sus vacunas. Eso creó una brecha. Durante el anterior gobierno interino, además, las vacunas tampoco estaban disponibles en muchos centros de vacunación”, señaló Islam.
En el Hospital Bangladesh Shishu, Islam indicó que la situación ha mejorado, pero no lo suficiente.
El médico explicó que sus colegas tienen dificultades para tratar a niños infectados que a menudo llegan al hospital con complicaciones graves como neumonía, diarrea y encefalitis, o inflamación cerebral.
“Durante los últimos seis meses hemos estado tratando pacientes con sarampión de manera continua, y estamos agotados”, afirmó.
mcc