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Brasilia.— El candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, sacaba ayer una cómoda ventaja en las elecciones presidenciales de Brasil, sin embargo, la contienda se definirá en una segunda vuelta con su rival de izquierda, el ex alcalde paulista Fernando Haddad.
Con 99.73 % de los votantes computados por el Tribunal Electoral, Bolsonaro obtenía 46.10% de los sufragios válidos, muy por encima del 29.19% de Haddad, pero no los suficientes para evitar una segunda vuelta el 28 de octubre.
Una encuesta de salida entre 30 mil votantes, realizada por el instituto de estudios Ibope, sugirió que Bolsonaro ganaría ayer 45% de los votos válidos, y Haddad se llevaría 28%. La encuesta tiene un margen de error de más o menos dos puntos porcentuales.
Bolsonaro, ex capitán del Ejército que elogia las dictaduras y promete una brutal represión contra el crimen y la corrupción, trepó en las encuestas en la última semana, montado en una ola de antipatía hacia el Partido de los Trabajadores (PT) de Haddad, cuyo líder —el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva— está en la cárcel por corrupción.
Bolsonaro, de 63 años, ganó impulso luego de un ataque a puñaladas casi fatal en un mitin hace un mes, que le impidió hacer campaña. El candidato había pedido apoyo a través de las redes sociales para ganar la mayoría de los votos y triunfar en las elecciones en primera ronda. Y se quedó cerca del objetivo.
Por la noche, dio un discurso transmitido en video en el que advirtió que Brasil “está a punto de caer en el abismo”, por lo que pidió revalorar el Ejército y la familia. Prometió que, de ganar, reducirá el tamaño del Estado y habló de dejar sólo 15 ministerios, “porque sólo de esta forma podremos combatir la corrupción”, dijo.
La sede de campaña de Haddad, en un hotel de Sao Paulo, estalló en festejos cuando las encuestas a boca de urna mostraron que la carrera iría a una segunda vuelta. Algunos sondeos recientes mostraron que podría ganarle a Bolsonaro en un balotaje.
En su discurso para celebrar el pase a la segunda vuelta prometió “un Brasil profundamente democrático”.
Pierde PT bastiones. La jornada electoral también mostró grandes derrotas para los candidatos del PT. Una de las más significativas fue la de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien no logró el escaño en el Senado por el estado de Minas Gerais, al que aspiraba, al quedar en cuarta posición con 15.04% de los votos, según los datos oficiales con 93.17% del censo escrutado.
De acuerdo con los resultados, Rousseff, quien lideraba todos los sondeos previos a las elecciones de ayer, se quedó muy lejos de las dos primeras posiciones que daban derecho a dos asientos.
El PT también perdió el gobierno de Minas Gerais, su principal bastión. El gobernador Fernando Pimentel, un importante líder del Partido de los Trabajadores y correligionario de Lula, fue derrotado en su intento de reelección.
Según los escrutinios, la gobernación de Minas Gerais tendrá que ser definida en una segunda vuelta el 28 de octubre próximo entre el empresario Romeu Zema, candidato del partido Novo, quien obtuvo 43.27% de los votos, y el senador Antonio Anastasia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien logró 29.07%.
La derrota en Minas Gerais supone una amenaza para Fernando Ha-ddad en la segunda vuelta, ya que no tendrá ningún aliado disputando el balotaje por la gobernación, lo que puede reducir su caudal electoral hacia la jornada definitiva.
Los partidarios de Bolsonaro culpan al PT —que gobernó a Brasil en 13 de los últimos 15 años— de uno de los mayores escándalos de corrupción del mundo, de la creciente delincuencia que ha llevado a Brasil a ser uno de los países con mayor cantidad de asesinatos, y de políticas económicas que contribuyeron a la peor recesión del país en una generación.
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