Ginebra.- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que el conflicto armado y el desplazamiento de la población complica la lucha entra ébola en la República Democrática del Congo (RDC), donde consideró imprescindible un alto el fuego, incluso si es temporal.
"Aunque sea breve, aunque sea solo el tiempo suficiente para permitir el paso de los trabajadores sanitarios", señaló en una declaración que dirige directamente a la población afectada y a las partes del conflicto.
En la misma agrega: "hay personas que están muriendo de ébola, hay niños enfermos, familias que sufren. Ninguna causa, ningún conflicto, ninguna reivindicación vale condenar a personas inocentes a morir por una enfermedad que puede prevenirse".

Tedros, quien dijo estar de camino a la provincia de Ituri (noreste de la RDC) que concentra el 90% de casos, lanzó este mensaje a la población, como lo hizo semanas antes al pueblo de Tenerife, cuando se aprestaba a recibir al crucero donde se había declarado el brote de hantavirus.
En el mensaje de hoy, el jefe de la OMS reconoce que hay otro problema en la contención del ébola: la ira y la desconfianza en algunas comunidades, y reconoce que entiende la razón de ello.
"No siempre hemos hecho las cosas correctamente. Pero les prometo que estamos aquí tanto para aprender como para ayudar", asegura.
En otro pasaje -en el que se refiere al brote de ébola entre 2018 y 2020 en dos provincias al sur de Ituri y que es considerado uno de los más complejos de los 17 registrados en la RDC- Tedros recuerda que fue cuando los que habían llegado del exterior para aportar su ayuda mostraron que escuchaban que "las comunidades se sintieron respetadas" y "las cosas empezaron a cambiar".
"La confianza creció lentamente, y luego más rápido. La gente dio un paso al frente y juntos logramos contener el brote", recordó.
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Tedros también se refirió en esta carta abierta a la particularidad de que este brote está producido por un virus diferente al de epidemias anteriores, el Bundibugyo, de la familia del ébola, para el cual no hay vacunas ni tratamiento aprobados.
Sostuvo que esto "es grave", pero al mismo tiempo aseguró que la propagación se puede prevenir y que "la atención de apoyo temprana en nuestros centros de tratamiento puede marcar una diferencia real" entre la vida y la muerte, tras lo cual aseguró que los equipos de la OMS en el terreno permanecerán allí el tiempo que sea necesario.
mcc