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Tres nalgadas a San Antonio para encontrar pareja

Hoy, en el día del santo del amor, recordamos antiguos rituales para encontrar pareja: algunas personas castigaban a San Antonio, otras solicitaban novio en el periódico, se colgaban un colibrí muerto en el cuello o compraban polvos de amor a la bruja
En el pasado las personas recurrían a rituales extremos para encontrar pareja: castigaban a San Antonio, otras solicitaban novio en el periódico, se colgaban un colibrí muerto en el cuello o compraban polvos de amor a la bruja
13/06/2019
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Texto: Nayeli Reyes

Diseño Web: Migue Ángel Garnica

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Un martes Tere le llevó una flor a San Antonio de Padua para pedirle novio. Ella colocó su petición en un monte de anhelos escritos sobre listones, fotos y hasta prendas que le dejan a la figura religiosa en la parroquia de San Juan de Dios, donde el patrono del amor es protagonista.  

En algunas cintas rojas se leen fragmentos de los deseos más secretos: “que Domingo se decida pronto y se me declare…ilumínale la mente y corazón para que vea que soy el amor de su vida”, “mi sueño es tener una familia buena como la que tengo”, “que me concedas la gracia del matrimonio”.

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Las personas le piden a San Antonio encontrar objetos extraviados, un buen esposo o esposa, paz en los matrimonios y sensibilidad hacia los necesitados. Foto: Nayeli Reyes


Otros, muy puntuales, describen los requisitos: “este hombre es soltero, sin hijos, de familia, de mucho dinero, le gusta el cine, le gusta el sexo, es muy apasionado, tiene coche…”, “28 a 31 años, mexicano o europeo, guapo y divertido, amoroso, gran ser humano”, “te imploro un hombre bueno de corazón…que trabaje para que nunca nos falte de comer”.

Tere habla bajito, casi en oración, como si sus palabras fueran a espantar al casamentero milagroso. Está ahí porque una amiga le dijo que conoce a una abogada a quien el santo le cumplió.

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San Antonio es recurrido para el matrimonio porque se dice que en vida ayudaba a las mujeres pobres a conseguir dinero para la dote de su casamiento. Foto: Nayeli Reyes

Ahora ella, 20 años después de su divorcio y de criar a sus hijos, piensa que ya es momento: “lo que ahorita le pido es que no quiero estar sola al final de mis días, quiero una pareja para que platiquemos, convivamos…”

Esta iglesia del Centro Histórico es preferida por almas en pena amorosa por su San Antonio “Cabezón”. En 1920 Hipólito Seijas rememoró esta “escena de la vida nacional” en EL UNIVERSAL Ilustrado.

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1968. Explanada de la Iglesia San Juan de Dios, frente a la Alameda Central, al lado del actual Museo Franz Mayer.

Desde ese entonces cada martes estaba dedicado a San Antonio. Llegaban al jardín Morelos (ubicado frente a la iglesia) lujosos carruajes y también personas en situación de calle: “si no hubiera mendigos, los feligreses no podrían cumplir con uno de los mandatos del rito: socorrer a los necesitados”, escribió Hipólito.

En aquella época una amiga le dio al reportero las instrucciones que debía seguir para pedir los favores de San Antonio: rezar su oración, 13 padres nuestros, 13 aves Marías, dar 13 centavos a los pobres, asistir 13 martes a la iglesia, pedir 13 veces por la novia y 13 veces el rito de Contrición.
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“San Antonio, como es de piedra, no conoce la vergüenza, y como está más allá del bien y del mal, ignora los 'pajitos' que hace, y como tiene una manta muy ancha, la de su hábito, da cabida a toda clase de peticiones. Eso se llama ser santo”, escribió Seijas.

“Si después de todo el de Padua no lo atiende, entonces, entonces...coge usted la imagen del santo y le da tres nalgadas. Luego la envuelve con una prenda de la amada y la coloca de cabeza sobre un ladrillo… Esta es la manera de castigar a San Antonio”, aconsejó.

Otra manera de presionarlo es arrebatarle la figura del niño de sus brazos. Lucas León Rivera, rector de dicha iglesia, explica que desde la perspectiva del catolicismo estas prácticas son opuestas a la fe, pues las peticiones deben ser sin condiciones ni amenazas, como el amor mismo.
 

¿Dónde está el amor?

En la sección Aviso Oportuno de EL UNIVERSAL había una categoría llamada “diversos”. Ahí, entre los anuncios sobre un elixir milagroso para recuperar el cabello y la juventud, también saltaban a la vista escritos de viudas solicitantes de algún “señor discreto y de honestas costumbres” para las tardes lluviosas.

Tampoco faltaban hombres en busca de “relacionarse con señora joven, pobre, con el objeto de protegerla”. Máximo Bretal recopiló en un reportaje algunas de las “ingenuidades y maldades humanas” de esa sección en 1925.

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1925. Solicitud para publicar un anuncio en Aviso Oportuno. “Muchacha bien parecida desea novio joven, recomendado, moreno, de buenos sentimientos…”

“Es sorprendente, encantadora y misteriosa, porque casi todos permanecen desconocidos para nosotros y nos llaman desde la sombra, tentándonos con la belleza, el dinero y la felicidad”, narró Máximo.

Según el reportero, publicar anuncios en el periódico era la alternativa para las personas decepcionadas de la cartomancia y las brujas. En los formatos del periódico se pedía con la misma devoción que a los santos, daban direcciones misteriosas en calles de Tacuba “polvorosas y siniestras”.

Pese al escepticismo de algunos amantes rotos, en la época no faltaban los fieles a las infusiones mágicas de “brujas acreditadas” de ojos chuecos, como la señora Cipriana Altamirano, a quien conoció el periodista Oscar Leblanc en 1926.

Ella habitaba el municipio de Tacuba y ofrecía peyote de la fecundidad, polvos para el amor, cuero de víbora para “sacar” el amor o “kacham” de 12 espinas para enloquecer mujeres.

Fragmento de la película Los tres huastecos (1948).

O bien, en 1926 el periodista González Casanova se enteró de cómo obligar a un hombre infiel a regresar: las mujeres debían acostarse como muertas en el suelo de la habitación, rodearse de velas funerarias, rezar el credo cristiano, golpear el suelo con las manos, gritar el nombre del infiel.

Después ellas debían invocarlo: “Ánima de Tulimeca: tú que te encuentras en Roma y yo aquí, quiero que me traigas a (nombre del ingrato) y que venga arrepentido de todos los males que me ha causado con su desvío.”

No escaseaban los hombres deseosos de ser amados y solicitados por las mujeres, ellos debían cargar en el cuello una bolsa con el cadáver de un colibrí.

“No menos interesante es la creencia popular, muy generalizada entre el pueblo bajo, que recomienda a la mujer deseosa de gobernar al amante o esposo…medirlo cuando esté dormido, con una cinta”, escribió González Casanova.

Una vez cortada la medida ella debía enrollarla dentro de un escapulario, encomendarlo nombre de San Antonio y no separarse ni un momento de este objeto.

A principios del siglo pasado se consideraba que la intervención de los santos era menos peligrosa que la brujería. Aunque San Antonio era el especialista del amor por excelencia, también se recurría a otros, como a San Cristóbal para casarse y a San Benito para afirmar el amor.
 

 “Te vas a quedar para vestir santos”

A la fecha cada martes está dedicado a San Antonio, pero el 13 de junio la parroquia de San Juan de Dios se desborda. Hace un año, durante la conmemoración al patrono del amor, fueron tantas las velas encendidas con el delirio de un milagro que Juan Orozco, el sacristán, recibió un grito de auxilio: “¡joven, se está quemando la iglesia!”.

Juan corrió y lanzó el agua bendita para apagar el incendio causado por tantas ceras amontonadas al santo, en competencia para ser atendidas primero. En este festejo el 70 por ciento de asistentes son mujeres de entre 20 y 40 años, según el sacerdote Lucas León.

“Las normas de género son fundamentales para entender cómo se interpreta el estado de soltería. En comparación con los hombres, las mujeres experimentan mayor presión para ajustarse a esta ideología porque la soltería femenina está vinculada al incumplimiento del ‘ser mujer’”, subraya Argelia Gómez Ávila, doctora en psicología.

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Estamos ante un escenario de menor certeza económica, la cual influye en la decisión de no contraer matrimonio.

Según la especialista, históricamente las mujeres han recurrido más a los rituales que los hombres debido a la urgencia de casarse. No es que ellos no se preocupen por dejar de ser solteros, sí lo hacen a determinada edad, pero no suele ser de la misma manera.

En un mundo donde la soltería es considerada un estado anormal, los recursos mágicos responden a la presión social por tener pareja, detalla la psicóloga.  

Así, en la actualidad hay grupos que ya no ponen a San Antonio de cabeza, pero sí buscan pareja por otros medios como las páginas de internet, aplicaciones tecnológicas o feng shui. La elección depende del contexto (edad, valores, nivel socioeconómico, etc.)

En sus investigaciones la doctora puntualiza que las mujeres decididas a no casarse son catalogadas como narcisistas, neuróticas, egocéntricas e inmaduras emocionalmente. En algunos escenarios, al pasar la “edad casadera” son llamadas “solteronas”.

“Una desconsoladora estadística para las devotas de San Antonio acaba de revelar la crisis del matrimonio en México. El 25 por ciento de las mujeres casaderas no podrán contraer nupcias…Faltan hombres y falta dinero”, escribió  Manuel Horta en EL UNIVERSAL Ilustrado en 1924.

El periodista seguramente pronosticaría el fin de la raza humana si conociera las estadísticas del Inegi: para el 2018 el 57.6 por ciento de la población de 15 y más años estaba en situación conyugal, el 31.7 en soltería y el 10.7 separada, divorciada o viuda.

También se confirmó que el matrimonio está disminuyendo en México, de 2016 a 2017 descendió 2.8 por ciento y los divorcios se incrementaron 5.6.

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La postura en cuanto al derecho de las mujeres a tener proyectos alternativos a la pareja es uno de los factores que ha influido en la disminución de matrimonios, comenta Argelia Gómez.

Argelia Gómez señala que hay una tendencia: las personas ahora apuestan por la unión libre, parejas transitorias u otras modalidades en lugar del matrimonio, en parte por el temor a que la relación no funcione o perder bienes en la separación.

Antes la soltería se asociaba principalmente a la soledad, ahora es a la libertad. Es un cambio lento, dice la experta, pues a determinada edad si eliges no vivir en pareja aparecen miedos a ser el “tío soltero” de la familia y las amenazas: “te vas a quedar sola”, “no va a haber quién te arrime un vaso de agua”…

Se habla poco de los beneficios de la soltería, concluye la psicóloga, así, “el futuro que le deparan a los solteros se vuelve catastrófico”.

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Culto San Antonio en la iglesia de San Juan de Dios. Foto: Nayeli Reyes

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En Morelia hay un lugar llamado Rincón de las solteronas. En el 2006 contaban con 15 mil peticiones hechas ante unas 500 imágenes de "Toñito".

La fotografía antigua de la comparativa muestra el momento en que una mujer hace una petición al Cristo de los Milagros, el único que resolvía la incógnita del amor según la creencia popular de la época; en la otra imagen se observa el culto a San Antonio en Puebla, los creyentes le hacen peticiones sobre distintos temas: causas perdidas, pareja, mujeres estériles, viajeros y panaderos.

Fotos antiguas: Archivo EL UNIVERSAL
Fuentes:

  • “Filtros y triacas de amor”, de Oscar Leblanc. EL UNIVERSAL Ilustrado (18 de noviembre de 1926).
  • “Escenas de la vida nacional. Los martes de San Antonio”,  de Hipólito Seijas. EL UNIVERSAL Ilustrado (17 de junio de 1920).
  • “De la vida risueña. Las sorpresas de El Aviso Oportuno”, de Máximo Bretal. EL UNIVERSAL Ilustrado (2 de abril de 1925)
  • “La magia del amor en los Aztecas”, de P. González Casanova. EL UNIVERSAL Ilustrado (2 de julio de 1925).
  • “Punto de vista”, de Manuel Horta. EL UNIVERSAL Ilustrado (8 de mayo de 1924).
  • “El amor y los santos”. EL UNIVERSAL Ilustrado (16 de octubre de 1924).
  • “Un rincón para las solteronas”, de Mary Carmen Sánchez Ambriz. EL UNIVERSAL (18 de junio de 2006).
  • “Construcciones identitarias en varones y mujeres en condición de soltería”, de Argelia Gómez Ávila. Tesis de doctorado en psicología. UNAM (2016).
  • “Estadísticas a propósito de matrimonios y divorcios en México”, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
  • Entrevistas: Argelia Gómez Ávila, doctora en psicología; Lucas León Rivera, rector de la parroquia San Juan de Dios; Juan Orozco, sacristán de la parroquia San Juan de Dios; Teresa, devota a San Antonio.
  • Página de Facebook “Exvotos, retablos y milagritos”. Compilador: Diego Gutiérrez Tututi.