Los primeros fifís surgen en el Porfiriato

Mochilazo en el tiempo

La palabra fifí se ha estado utilizando para describir a empresarios, a la prensa y hasta a un sector de la población. El término se empleó por primera vez en México durante el Porfiriato debido a la fascinación hacia lo francés

Texto e ilustraciones: Dafne N. García López
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

A lo largo de su carrera política, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho uso de términos y frases coloquiales para expresar su opinión sobre diferentes temas, una de las palabras que ha destacado es fifí, la cual forma parte del léxico cotidiano de los mexicanos para definir a un tipo de prensa, un sector de la población y hasta una forma  de pensar.

La Real Academia Española define fifí a una persona presumida, que se ocupa de seguir las modas. En 1925 Salvador Escudero dedicó un texto a este personaje en EL UNIVERSAL ILUSTRADO: “tu destino es el fútil destino de bailar, de beber a sorbitos tu cocktail en el bar y llamar al teléfono a Lulú y a Margot, dos frágiles muñecas de la Roma… Fifí privilegiado del bastón y el clavel, del monoclo insolente y el azul calcetín”.

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Ilustración de un fifí en EL UNIVERSAL ILUSTRADO del 30 de abril de 1925 junto con una imprecación, maldición, a este singular personaje escrita por Salvador Escudero.

Por su parte, la directora general de la revista Algarabía, María del Pilar Montes de Oca Sicilia, explica en entrevista para este diario que el término viene del francés, es la palabra que resulta de la supresión de “fifille” (niña o hijita). Es una forma onomatopéyica, se escribe como suena, en la que “fifille” se acorta hasta como la conocemos, pues en el idioma francófono las letras “lle” se vuelven mudas al pronunciarse.

Los primeros “fifí”

La lingüista Montes de Oca Sicilia aseveró que el famoso vocablo entró al español en México desde la época del Porfiriato y era muy usada para describir a las personas que les gustaba todo lo que fuera francés.

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Fifís protegidos” lleva por título el cartón realizado por el caricaturista Kemchs para EL UNIVERSAL el 20 de noviembre de 2018.

El presidente Porfirio Díaz gobernó a finales del siglo XIX y principios del XX, y aunque es considerado como un dictador por varios expertos, su régimen trajo algunos aspectos positivos a México entre los que destaca la unificación de un país dividido por las guerras y la inestabilidad que dejó la Independencia, así como la invitación de extranjeros, principalmente de Europa, para modernizar al país.

En su blog Gusto por la Historia, la historiadora Ana Portnoy describe: “durante el Porfiriato (1877-1911) se mantuvo una política de puertas abiertas a la inmigración procedente de Europa, bajo los conceptos de fomento a la inversión extranjera, poblamiento de baldíos y mejoramiento de la raza del maíz a través de un nuevo mestizaje”.

En el deseo de modernidad de Porfirio Díaz se comenzó a traer lo extranjero para incorporarlo a México, él admiraba a los galos por sobre los demás países. Primero llegaron las tiendas departamentales que buscaban parecerse a las boutiques francesas, incluso traían de allá modistas para vestir a la población pudiente con los estilos de más recientes de Europa.

A partir de entonces era común observar en las calles a las damas con una cintura estrecha, gracias al uso de corsés que las sofocaban, y a los hombres con sus trajes cortados a medida, bastones y sombreros de copa alta.

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El presidente Porfirio Díaz con su esposa Carmen Romero Rubio en una inauguración de la exposición industrial japonesa en el antiguo Palacio de Cristal en 1910. La alta sociedad mexicana lucía las tendencias europeas en sus vestimentas y en sus ademanes. Fotografía de EL UNIVERSAL.

La abundancia económica para vivir una vida cómoda y llena de privilegios era para quienes pudiesen pagar el precio por ella. Como afirma la investigadora Sara Sefchovich en su libro La suerte de la consorte, la sociedad mexicana adinerada era “afrancesada en gustos y ocupada en frivolidades”.

Poco a poco esta influencia francesa se esparció en las costumbres, en la gastronomía, en la repostería, en los modismos de los mexicanos de cualquier estrato social y en la arquitectura con sus palacetes en las colonias Santa María, Juárez y Roma.

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Imagen cercana a 1930 de una pulquería llamada “Charros, no fifís”, ubicada en la esquina de República de Cuba y Allende (antiguamente llamadas Callejón de los Dolores y Calle de León). Fotografía del INAH-CNMH.

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Mismo edificio donde se encuentra la pulquería “Charros, no fifís”, con una vista más amplia. Fotografía del libro “6 Siglos de historia gráfica de México 1325-1976” de Gustavo Cassasola.

María del Pilar Montes de Oca, de la revista Algarabía, explicó que entre “la gente bien” de aquel entonces estaban unas señoras “ridículas” que les gustaba tomar el té y tenían en su posesión unos pajaritos chiquitos, como los canarios, y los llamaban “fifí”, pues cuando algo era bonito o chiquito, ésa era la palabra que se adecuaba para describirlo.

Un dato curioso es que existe un ave llamada fifí o manto. Ésta proviene del Centro y Sudamérica y es una especie muy común en Colombia, Venezuela y Trinidad y Tobago. Sus colores característicos son el morado y el amarillo y su trinar es suave.

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La especie se le llama Eufonía de Trinidad (Euphonia trinitatis) que significa excelencia de tono y el epíteto trinitatis se refiere a la localidad donde fueron colectados los primeros especímenes, Trinidad. Fotografía de hiverminer.com

Un discurso influyente

Durante la tercera campaña por la Presidencia de la República en la que consiguió el triunfo este 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador utilizó en su discurso a los “fifís” para describir a las personas ricas que son muy delicadas y no están dispuestos a escuchar la crítica. Sirvió para calificar a políticos, empresarios, ciudadanos y recientemente a la prensa en general.

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El entonces Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en conferencia de prensa del 9 de noviembre de 2018. Fotografía de Juan Carlos Reyes García, imagen en acervo de EL UNIVERSAL.

El director de comunicación social del mandatario, Jesús Ramírez Cuevas, explicó en una conferencia de prensa el 25 de septiembre de este año que la descripción no era ofensiva, sino intentaba explicar que la prensa seguía una línea editorial de acuerdo con sus intereses económicos y políticos.

Aun así muchos periodistas, columnistas y analistas como Loret de Mola y Enrique Krauze han levantado la voz para reclamar que se les califica como “prensa fifí” si no están de acuerdo con la postura de López Obrador o cuando critican la actitud contraria a la austeridad de sus allegados, familiares o reformas, que ha sido el estandarte del gobierno del presidente.

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Las camisetas con estas frases se han vuelto muy populares y pueden ser compradas en línea. Imagen creada por Dafne N. García.

Por otra parte, los medios y las redes sociales han popularizado tanto el término que incluso se puede encontrar en Internet un test llamado “fifiómetro” que califica si una persona es “pueblo bueno, fifí o mafia del poder” sumando puntos de acuerdo a la apariencia física, el poder de adquisición, estudios, viajes realizados, mascotas, apellidos hasta la lectura de medios de noticias de su preferencia.

Usamos este “fifiómetro” para consultar a algunas personas vía internet su opinión sobre el tema y algunas se sintieron ofendidas porque afirmaron que no se identifican con la etiqueta de fifí, porque no son juniors, ni se sienten inútiles.

Con una mayor curiosidad, cuando le pregunté a tres personas de diferentes profesiones para saber qué pensaban del famoso vocablo la comunicóloga Tania Calderón dijo no estar de acuerdo en “ponerles etiquetas a las personas”; otros como el abogado Francisco Ceniceros y el vendedor de frutas Amaro Domínguez creen que es “divertido e inocente” y “no se debe tomar tan en serio lo de los fifís”, respectivamente.

Celebrada por muchos y repudiada por otros, la palabra fifí se ha desempolvado del Porfiriato y tal vez ha llegado para quedarse.

La fotografía principal muestra a damiselas y caballeros de alcurnia que paseaban en las plazas domingueras del siglo XIX, al parecer la foto no es de la ciudad de México. Archivo fotográfico de EL UNIVERSAL.

En cuanto a la imagen antigua comparativa, se plasma una pareja de la sociedad mexicana de clase alta que, de acuerdo, al lenguaje de la época se definen como fifís. La foto comparativa actual muestra a una pareja de la sociedad mexicana considerados los fifís de estos tiempos. Ilustraciones por Dafne N. García.

FUENTES:
Entrevista con María del Pilar Montes de Oca Sicilia, directora general de la revista Algarabía.
Agradecemos la ayuda proporcionada a todo el equipo de Algarabía y a la historiadora Ana Portnoy para hacer posible este trabajo.
“México D.F. Entonces y Ahora” de David Lida. Editorial Numen.
“La suerte de la consorte” (páginas 169-191) de Sara Sefchovich. Editorial Océano.
Hemeroteca de EL UNIVERSAL
https://gustoporlahistoria.com/2012/03/13/mexico-y-la-inmigracion-extran...
https://www.youtube.com/watch?v=ub9YxtJdFpw
http://www.icesi.edu.co/wiki_aves_colombia/tiki-index.php?page=Eufonia+d...

 

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