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El periodista que heredó su fortuna para la creación de premios

El innovador y polémico periodista Joseph Pulitzer dejó en su testamento gran parte de su fortuna para la creación de una escuela de periodismo y de unos premios anuales con su nombre. Su influencia revolucionó y dio una nueva concepción a esta profesión
Un día como hoy pero de 1911 murió el periodista húngaro Joseph Pulitzer a quien se le puede considerar un pionero en la rama del periodismo estadounidense de finales del siglo pasado
29/10/2018
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Texto: Dafne N. García López
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

Un día como hoy pero de 1911 murió el periodista húngaro Joseph Pulitzer a quien se le puede considerar un pionero en la rama del periodismo estadounidense de finales del siglo pasado y principios del XX por incorporar en sus periódicos innovaciones como la cobertura permanente de eventos deportivos, espectáculos, economía, del hogar, tiras cómicas y suplementos especiales.

De acuerdo con la biografía “Joseph Pulitzer y su Mundo”, escrita por el último editor del diario New York World, James Wyman Barrett, Pulitzer trabajaba incansablemente y se interesaba por los detalles más mínimos del periódico St. Louis Post Dispatch. En él publicó “artículos de investigación y editoriales que denunciaron la corrupción del gobierno, los adinerados evasores de impuestos y apostadores”.

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Joseph Pulitzer, periodista húngaro, fue un hombre visionario que revolucionó al periodismo de su visión tradicional. Imagen de Wikipedia.org

La vida del húngaro detrás del prestigioso premio comenzó en el 10 de abril de 1847, en una familia judía acomodada. Quiso convertirse en soldado, pero debido a su frágil salud y débil vista, su carrera quedó truncada en las armadas de Austria y Gran Bretaña y en la Legión Extranjera de Napoleón.

Sin embargo, en Hamburgo, Alemania, se enteró por un reclutador del ejército de la Unión estadounidense que podía enlistarse y participar en la Guerra Civil (1861-1865) de ese país. A los 17 años emigró hacia los Estados Unidos y se incorporó al final de esta lucha, aunque hablaba muy poco inglés.

Después de aprender y dominar este idioma, y mientras hacía trabajos ocasionales, estudió la carrera de derecho. Obtuvo la nacionalidad norteamericana en 1867 y se mudó a Missouri, donde empezó su improvisada carrera periodística en el principal diario liberal alemán de Saint Louis, el Westliche Post, en el que fue corresponsal legislativo en el Capitolio de Washington.

En 1872 se convirtió en copropietario del Westliche Post, para el año siguiente comprar este diario por 3 mil dólares. Posteriormente, en 1878, adquirió el St. Louis Dispatch por la cantidad de 2 mil setecientos dólares, fusionando ambos periódicos para crear el exitoso diario St. Louis Post Dispatch el 12 de diciembre de ese año, con una fórmula pionera que mezclaba información con entretenimiento.

El profesor de historia de la comunicación en la Universidad de Navarra de Pamplona, España, José J. Sánchez, describe a Pulitzer en su libro “La prensa en EE.UU. Una aproximación histórica y crítica” (2005) como “un hombre maniático, enfermizo y tremendamente activo que salió del sensacionalismo periodístico tradicional y aportó a los lectores criterios de calidad”.

Uno de los principales logros que obtuvo fue convertir el diario St. Louis Post Dispatch en uno de los más vendidos del país. Lo transformó en instrumento social al servicio del público, alejado en la medida de lo posible de los partidismos y cercano al interés del ciudadano de clase trabajadora.

Para 1883 tenía una gran fortuna pero su salud se vio afectada por el exceso de trabajo en el periódico. Su doctor le había recomendado vacaciones y reposo y Pulitzer mejor decidió adquirir el diario neoyorkino New York World, que estaba perdiendo dinero cada año, y lo renovó al dirigir su contenido a historias sensacionalistas, escandalosas, periodismo de investigación y de interés humano. Con estas medidas, el World aumentó su tiraje de 15 mil a 600 mil ejemplares, poniéndolo como el primer periódico con mayor difusión en el país.

En el libro “La prensa en EE.UU. Una aproximación histórica y crítica”, el autor describe a un Joseph Pulitzer contradictorio quien por un lado “dotó al periodista de la altura intelectual y profesional que caracterizaban a la abogacía y a la medicina” y por el otro contrataba a redactores poco convencionales para que le dieran el “toque creativo y dinámico” que requería el diario New York World.

Rivalidad periodística

Pulitzer obtuvo las mayores tiradas de prensa en Estados Unidos y las mantuvo hasta que en 1885 arribó en la escena política y empresarial su igual, el magnate de la prensa americano William Randolph Hearst, quien al comprar el periódico New York Morning Journal entró en competencia con el New York World entre 1896 a 1898.

Randolph Hearst era un hombre ambicioso que inspiró el personaje protagonista del filme de 1941, Ciudadano Kane, del director estadounidense Orson Welles. En su máximo apogeo llegó a poseer al menos 28 periódicos de circulación nacional, empresas editoriales, compañías, emisoras radiales y revistas. Fue conocido como el que originó la prensa amarillista por usar sus medios como instrumentos políticos y ser abiertamente sensacionalista en sus contenidos con periodismo de investigación, inclinados a su ideología e intereses.

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Entre Pulitzer y Hearst empezó una rivalidad entre sus periódicos. Fotografía tomada de Pixabay.com

Entre Pulitzer y Hearst empezó una rivalidad entre sus periódicos, competían por los autores de tiras cómicas de sus diarios, a tal grado que involucraron a los tribunales para conservar la propiedad de sus series.

El caso más destacado fue la cobertura mediática amarillista de ambos de la guerra hispano-estadounidense, un conflicto bélico en 1898 que confrontó a los Estados Unidos con España por la intervención del primero en la guerra de independencia cubana de 1895. Para el cuarto mes de esta lucha, Pulitzer se retiró de ese estilo periodístico y regresó con mayor convicción al código que había roto en su lucha con Hearst.

Según el profesor José J. Sánchez, ambos usaron fuentes fraudulentas y escribían sobre hechos sin precisión alimentados por el ego y el deseo de vender más periódicos que el otro, tergiversando la noticia real.

Años difíciles y decisiones

En 1868, el norteamericano Charles Anderson Dana se convirtió en editor y codueño del periódico The Sun de Nueva York y le implementó un estilo simple, claro y seco. Frustrado por el éxito del New York World de su rival, lanzó ataques en contra de él a quien calificó de “un judío que negó su raza y su religión” con el objetivo de que la comunidad judía dejara de comprar el periódico de Joseph Pulitzer.

Tras este conflicto, la frágil salud de Pulitzer se vio afectada y a la edad de 43 años se retiró de la dirección activa de sus periódicos, no así su dirección editorial y de comercio. Para asegurarse que sus comunicaciones fueran secretas, utilizó un código que contenía 20 mil nombres y términos.

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La mansión de Nueva York fue donde pasó más tiempo Joseph Pulitzer. Imagen de stuffnobodycaresabout.com

Virtualmente ciego, deprimido y sensible al ruido, decidió buscar curas infructuosamente a sus males que lo hicieron vivir en bóvedas insonorizadas construidas en su yate “Liberty”, en la “Torre de Silencio” de su casa de verano en Bar Harbor, Maine, y su mansión en Nueva York.

Algunos historiadores dijeron que su fase de periodismo amarillista fue superada por su deseo de volver a comunicar prácticas corruptas de los gobiernos y los negocios que afectaban a la sociedad.

En 1909 denunció en The World el pago fraudulento de 40 millones de dólares de los Estados Unidos a una compañía francesa del Canal de Panamá. El gobierno federal atacó al periódico por difamación al presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1901-1909) y al banquero John Pierpont Morgan, entre otros. Como Pulitzer se rehusó a retractarse, se llevó a juicio el asunto, recibiendo un fallo favorable por parte de las cortes y siendo aplaudida su victoria para la libertad de prensa.

Un testamento y el nacimiento de proyectos

Joseph Pulitzer quería invertir en la creación de la primera escuela de periodismo del mundo. En 1892 le ofreció a Seth Low, presidente de la Universidad de Columbia de 1890 a 1901, financiar el proyecto, pero fue rechazado debido a la polémica que rodeaba a Pulitzer. El siguiente presidente, Nicholas Murray Butler (1902-1945) sí accedió a la escuela y a crear los galardones.

Luego del fallecimiento de Pulitzer, por insuficiencia cardiaca, el 29 de octubre de 1911 en su yate, la universidad recibió la cantidad de 2 millones de dólares que había dejado escrito en su testamento con los que fundó, en 1912, la prestigiosa Columbia University Graduate School of Journalism.

Fue hasta 1917 que se crearon los anuales y prestigiados Premios Pulitzer como un incentivo a la excelencia a la prensa escrita y la literatura con una recompensa de 10 mil dólares, excepto la categoría servicio público en la sección de periodismo que premia a la publicación con una medalla de oro. Hoy en día se han modernizado en algunas áreas y condecoran también a revistas y coberturas digitales y se premia también a lo mejor del teatro y la música.

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La medalla de oro que se entrega a los ganadores del Pulitzer fue diseñada por el escultor estadounidense Daniel Chester French.

Pulitzer había establecido los lineamientos para dar los inicialmente 14 galardones: 4 para periodismo, 4 para letras y drama, 1 para educación y 5 para becas de viaje. En la actualidad existen 21, entre los que están editorial, reportaje explicativo, fotografía destacada, ficción, poesía, drama, teatro y música. Y sólo se dan a nominados norteamericanos, incluso aunque hayan fallecido.

En algunos años el premio no fue entregado en determinada categoría por no cumplir los requisitos del Consejo de Premios Pulitzer, lo que ya ha ocurrido en 10 ocasiones, de acuerdo a su página oficial. Por ejemplo, la categoría de ficción 2012 quedó vacía por falta de consenso entre los jueces.

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Plana de EL UNIVERSAL con la opinión del editor del Washington Post, Ben Bradley, que comenta que es exagerado y sospechoso de componentes el premio Pulitzer en una publicación del 18 de septiembre de 1995.

Su primera entrega fue el 4 de junio de 1917 y el primer periodista en recibirlo fue Herbert Bayard Swope, por la serie de artículos titulados “Dentro del imperio alemán” publicados en The New York Times recibiendo este honor en dos ocasiones más.

En este año, un premio que ha llamado más la atención fue sobre las investigaciones y publicaciones de los artículos de Jodi Kantor y Megan Twohey (del New York Times) y Ronan Fallow (del New Yorker) sobre el abuso sexual sistemático a las actrices de Hollywood por parte del productor y ejecutivo Harvey Weinstein en la industria del entretenimiento, premiadas en la categoría de servicio público, desde el 2 de abril de 2017 al 28 de diciembre de ese año.

Esta información causó una avalancha de denuncias y la creación del movimiento viral Me Too que apareció en las redes sociales en octubre del 2017 y tuvo un alcance e impacto internacional.

Como dijo el mismo Joseph Pulitzer: “el poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras” y eso es algo que han seguido creando año con año los periodistas, escritores, músicos y fotógrafos que siguen transmitiendo historias para hacer reaccionar al público y cambiar hechos que estaban lejos de su atención.

En la fotografía principal, la redacción de The Charlotte Observer celebra el haber ganado el Premio Pulitzer el 14 de abril de 1981 en la categoría de Servicio Público Meritorio por su serie de artículos sobre la enfermedad pulmonar que afecta a trabajadores textiles en Charlotte, Carolina del Norte. Agencia UPI/Bill Billings.

La imagen antigua comparativa es del periódico St. Louis Post-Dispatch, del 8 de septiembre de 1936, que informa del fraude de votos en un referéndum público que aprobó la emisión de bonos de 7.5 millones de dólares para un memorial para el presidente Thomas Jefferson. Crédito St. Louis Post-Dispatch. Mientras que la foto comparativa actual es de este año y muestra una primera plana del mismo periódico. Crédito St. Louis Post-Dispatch.

FUENTES:
“La prensa en EE.UU. Una aproximación histórica y crítica”. Capítulo “Pulitzer y el World” (páginas 82 a 90) por José Luis Esquivel Hernández. Editorial Esquivel Esparza, 2005.
“Joseph Pulitzer y su Mundo” por James Wyman Barrett. New York: Vanguard Press.
https://www.pulitzer.org/
https://www.horaceronl.com/columnas/cien-anos-los-pulitzer/
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hearst.htm
http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/joseph-pulitzer.html
https://cnnespanol.cnn.com/2018/04/16/premios-pulitzer-periodismo-2018-k...
https://metoomvmt.org/

 

 

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