Un total de 72 puestos semifijos y 25 locales comerciales dañados, así como afectaciones en tres edificios, fue el saldo del incendio que tuvo lugar la noche del martes 21 de abril en inmediaciones del Mercado de Sonora, alcaldía Venustiano Carranza, informó la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina.

“Recordemos que tuvimos 72 puestos semifijos dañados; 25 locales comerciales. El incendio involucró a tres edificios. Toda la noche estuvieron trabajando los servicios de emergencia”, dijo.

En conferencia, la mandataria capitalina adelantó que una vez que se concluyan con los trabajos y se enfríe la zona, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) hará las investigaciones correspondientes.

“Mientras tanto —incluso fue la Secretaría de Vivienda— no tuvimos viviendas afectadas afortunadamente. Fue comercio, fueron locales, en fin, que estaremos posteriormente revisando”, indicó.

Pasado el mediodía, luego de sofocar el incendio, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) indicó que personal de la Dirección General de Análisis de Riesgos realizó opiniones técnicas de evaluación de daños para precisar las condiciones de los inmuebles afectados.

LOCALIZAN PIROTECNIA

En entrevista con EL UNIVERSAL, el director general del Heroico Cuerpo de Bomberos, Juan Manuel Pérez Cova, dio a conocer que durante el incendio se localizó material de pirotecnia en los edificios que resultaron afectados, por lo que consideró el incidente como de alto riesgo.

Detalló que en las labores de extinción, que se prolongaron alrededor de nueve horas, los bomberos encontraron materiales altamente inflamables, lo que provocó múltiples explosiones.

“Encontramos pirotecnia, había muchas explosiones durante las labores de extinción, con mucha frecuencia escuchábamos detonaciones”, señaló.

El funcionario calificó el siniestro como de alto riesgo debido a la intensa actividad comercial de la zona y la cercanía entre los establecimientos; advirtió que, de no haberse contenido a tiempo, el fuego pudo haberse extendido a áreas aledañas.

Pérez Cova explicó que una de las principales dificultades fue la presencia de materiales inflamables y las condiciones estructurales de los inmuebles, los cuales no están diseñados para el tipo de comercio que albergan.

Indicó que las adaptaciones improvisadas, como láminas, rejas y accesos mal señalizados, complicaron el ingreso de los diversos cuerpos de emergencia.

“Lo que aparenta ser un edificio tradicional, en realidad tiene múltiples modificaciones internas que lo convierten en una especie de trampa, ya que no hay ventilación ni rutas de acceso adecuadas”, explicó.

Agregó que la acumulación de puestos semifijos facilitó la propagación del fuego, lo que incrementó la magnitud del siniestro, aunque reconoció la colaboración que recibieron de los comerciantes durante la emergencia.

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