Familiares de Jorge Alfredo Romero, trabajador del Sistema de Transporte Colectivo Metro que fuera encontrado muerto en la zona de la Marquesa , pidieron justicia a las autoridades locales para que se esclarezca su presunto asesinato tras su desaparición el pasado viernes, cuando salió del Deportivo Churubusco en Coyoacán, donde acudió a una reunión del sindicato al que pertenecía.
La tarde del miércoles lo despidieron en el Panteón Civil de San Nicolás Tolentino, Iztapalapa, luego de que fuera velado el cuerpo en una funeraria en la avenida Félix Cuevas.
Su familia, en medio de las lágrimas, contó a EL UNIVERSAL que el trabajo que hicieron de búsqueda les permitió dar con el cuerpo de Jorge; luego de realizar varias llamadas a Locatel, Hospitales, recorrer Centros de Sanciones Administrativas, para ubicarlo.

Una última llamada a Locatel, en donde proporcionaron señas particulares, en específico un tatuaje en uno de sus brazos, logró que su hermana Gina Romero pudiera identificarlo.
El cuerpo de Jorge Alfredo tenía el rostro destrozado, y fue trasladado al Anfiteatro Ministerial de Lerma, Toluca, donde se encontraba en calidad de desconocido, ya que no contaba con ninguna identificación, por lo que los familiares no descartan que haya sido robado.
Luego de que se diera a conocer el hallazgo, los deudos aclararon que en un lapso de dos horas entre las 8:00 y 10:00 de la noche del viernes, la hermana de Jorge estuvo en contacto con él vía telefónica, donde en uno de los enlaces alcanzó a escuchar que le dijo “vengo con un amigo”, pero desde el otro lado de la línea se alcanzó a escuchar “yo no soy tu amigo”.
La comunicación con el trabajador del Metro se perdió por completo cuando Alfredo mencionó, durante la última llamada, que estaba por Cafetales y Periférico, rumbo al paradero de Constitución de 1917.
Un cuarteto de banda norteña entonó cuatro melodías para despedir a Jorge Alfredo, arropado por su familia y algunos compañeros del STC Metro.
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