Las altas temperaturas, características del verano, hacen que algunos productos se descompongan rápidamente si no se conservan o manipulan de manera adecuada, lo que incrementa el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Cualquier comestible representa un riesgo si se consume en mal estado, por eso, hoy te decimos cuáles son más propensos a echarse a perder con el calor.
Un artículo del Centro Médico y de Gastroenterología explica que aunque las verduras crudas y las ensaladas son una opción saludable para la comida, también representan un riesgo para las personas con un sistema digestivo sensible, sobre todo si no se lavan o se desinfectan.

Asimismo, una mala manipulación o la incorrecta contaminación al prepararlos aumenta la presencia de bacterias y otros microorganismos que causan enfermedades del tracto digestivo e intoxicación.
Por lo anterior, se recomienda lavarlas y desinfectarlas antes de consumirlas. Y, en la medida de lo posible, cocerlas al vapor cuando.
La nutricionista Daisy Coyle, en un artículo de la revista especializada en salud Healthline, señala que una refrigeración deficiente en pescados y mariscos provoca la formación de histamina, toxina producida por bacterias presentes en el animal y que no desaparece, incluso después de cocinarlo.
Dicha toxina puede ocasionar una intoxicación conocida como síndrome por escómbridos, cuyos síntomas son náuseas, dificultad para respirar, enrojecimiento de la piel e inflamación del rostro y de la lengua.
Pero existe otro riesgo relacionado con el consumo de pescados y mariscos contaminados: la intoxicación por ciguatera, provocada por la ciguatoxina que suele encontrarse en aguas cálidas y tropicales.
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En ese mismo artículo, la nutricionista menciona que los huevos, aunque son uno de los alimentos más nutritivos y versátiles en la cocina, pueden resultar un riesgo para la salud cuando se consumen crudos o poco cocidos.
¿La razón? Existe la posibilidad de que estén contaminados con la bacteria Salmonella, alojada tanto en la cáscara como en el interior del alimento. Y a menudo, prolifera en ambientes donde hay mucho calor.
Para reducir ese riesgo, se deben descartar los huevos con la cáscara rota o sucia, cocinarlos completamente, y si una receta lo requiere crudo es mejor optar por productos pasteurizados.
Según el blog de salud Banner Health, otros de los alimentos que conviene evitar durante el verano son la leche cruda y los lácteos no pasteurizados, entre los que se encuentran ciertos tipos de queso, yogur y suero.
Lo anterior se debe a que dichos productos no suelen pasar por un proceso de calentamiento que permita eliminar las bacterias y otros microorganismos potencialmente peligrosos.
Y pese a que algunas personas prefieren consumir leche bronca, porque consideran que conserva mejor su sabor o sus nutrientes, esto no es verdad. También pueden albergar bacterias, virus y parásitos responsables de enfermedades.
Para reducir el riesgo de intoxicaciones alimentarias en verano, el Gobierno de Argentina recomienda tomar una serie de medidas desde el momento de hacer las compras hasta la preparación y conservación de los alimentos:
Este verano, prevenir una intoxicación alimentaria depende, en gran medida, de los cuidados que se tengan al comprar, almacenar y preparar los alimentos.
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