Para la temporada de primavera en México, además de las aguas frescas que comúnmente conocemos como la de limón, jamaica, horchata y tamarindo, también existe una con ingredientes inesperados: el agua de obispo.
Esta bebida destaca por su llamativo tono rojo intenso, y por su relación con el color morado litúrgico de la Semana Santa.
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El agua de obispo tiene su origen en el estado de Zacatecas y se remonta al siglo XVI.
En aquella época, durante Semana Santa, los vecinos visitaban las casas que colocaban un altar dedicado a la Virgen Dolorosa. Ahí se les ofrecían aguas frescas y una opción popularizada fue la hecha a base de betabel.
Se trata de una bebida refrescante que, además de la hortaliza rallada, se combinaba con frutas frescas, semillas y lechuga.
Su tonalidad, entre roja y morada, se debe principalmente al betabel, ingrediente que aporta antioxidantes y minerales. Y por eso mismo fue nombrada como “Sangre de Cristo” o “agua de Cuaresma”.
Si quieres probar el agua de obispo, a continuación te mostramos una sencilla receta y que seguro te encantará para acompañar tus comidas de temporada:
Porciones: 8 a 10
Ingredientes:
Procedimiento:
Más allá de su sabor, el agua de obispo aporta calcio, hierro, minerales y antioxidantes presentes en todos sus ingredientes. Esto la convierte en una alternativa nutritiva y refrescante para los días soleados. ¿Ya la conocías?
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