Uno de los mejores aliados en la cocina son las sartenes, ya que gracias a ellas es posible preparar una infinidad de recetas, al mismo tiempo que facilitan técnicas como freír, calentar, saltear, entre otras.
No obstante, con el paso del tiempo y el uso constante, este instrumento puede perder su capa antiadherente, lo que complica la cocción de los alimentos. Por eso, en Menú te compartimos un par de trucos para devolverle su eficiencia.
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Al cocinar, se requiere de instrumentos específicos para preparar los platillos que se tienen en mente. Las sartenes suelen ser de los más utilizados en la mayoría de las cocinas; sin embargo, al momento de comprarlos, la diferencia de precios y características puede llegar a confundir a más de uno.
Las sartenes antiadherentes permiten que al cocinar la grasa se adhiera a la superficie, lo que facilita considerablemente la limpieza de los utensilios y evita la contaminación de los alimentos .
Por lo que ahorran tiempo a quienes disfrutan preparar la comida. Y, en su fabricación, la mayoría contienen un recubrimiento de politetrafluoroetileno (PTFE), esto de acuerdo con el portal especializado HowStuffWorks.
Este recubrimiento de polímero se compone de dos átomos de carbono y cuatro átomos de flúor que se repiten a lo largo de su estructura molecular. Esta composición evita que reaccione con otras sustancias químicas y reduce el coeficiente de fricción.
Dicho de otra manera, tu sartén antiadherente cuenta con un revestimiento que, tras un tratamiento especial para soportar altas temperaturas, impide que los alimentos se adhieran por completo a la superficie.
Con el uso constante, es común que ese recubrimiento comience a deteriorarse. El desgaste no solo afecta la cocción, sino que también dificulta la limpieza, ya que los restos de comida tienden a adherirse con mayor facilidad después de cada preparación.
Uno de los principales factores del deterioro de la superficie antiadherente es la acumulación de grasa, según el blog de HexClad. Cuando los residuos de alimentos y aceites se pegan de manera constante, pueden alterar el equilibrio de la capa protectora y generar reacciones químicas que afectan su estructura molecular.
Cuando esto sucede, muchas veces el primer impulso es tirar la sartén a la basura y comprar otro nuevo. Sin embargo, antes de reemplazarlo, vale la pena intentar restaurarlo con algunos trucos caseros que ayudan a mejorar su desempeño y a prolongar su vida útil.
Entre los métodos más eficientes destaca la mezcla de bicarbonato de sodio, vinagre y agua, combinación que puede eliminar a profundidad los residuos de aceite y grasa acumulados. Así de sencillo es posible recuperar la capa antiadherente.
¿Cómo hacer el procedimiento? Solo tienes que mezclar una parte de vinagre con tres cuartas partes de agua.
El vinagre, gracias a su acidez, reacciona con los residuos adheridos, ayudando a descomponer la grasa incrustada y a aflojar las partículas de comida que dañan la superficie.
Una vez lista la mezcla, se debe colocar la sartén a fuego lento durante 10 minutos. Posteriormente, se deja reposar, se retira el líquido y se limpia suavemente con una toalla de cocina o papel desechable, sin tallar en exceso para no dañar el recubrimiento.
El paso final es añadir un poco bicarbonato de sodio, sustancia con propiedades abrasivas y que son capaces de reaccionar tanto con residuos ácidos como alcalinos. Por eso mismo, ayuda a descomponer las moléculas de los alimentos sin afectar la capa antiadherente.
Fácil de realizar en casa y con productos accesibles, este truco de cocina permite dejar como nuevas tus sartenes antiadherentes, sin gastar tu dinero en vano.
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