El agua de alfalfa es una bebida refrescante que acompaña las comidas y, aunque mayoritariamente se consume por su sabor ligero y fresco, también se recomienda consumirlas por sus propiedades nutricionales.
¿Quieres descubrir por qué cada vez más personas la incluyen en su rutina? Sigue leyendo.
La alfalfa, cuyo nombre científico es Medicago sativa, fue nombrada por los romanos como una hierba médica debido a las propiedades que se le han atribuido desde la antigüedad. Y actualmente, se consume en distintos países fresca, en platillos y principalmente en bebidas.

Karla Leal, nutricionista del portal especializado Tua Saúde, señala que sus beneficios se relacionan con la cantidad de compuestos bioactivos que contiene, entre ellos polifenoles, isoflavonas y saponinas.
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Pero de igual manera, aporta vitaminas y minerales que le confieren propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, cardioprotectoras y diuréticas, cuyos beneficios son:
Las saponinas interfieren en algunos procesos relacionados con el metabolismo del colesterol y evitan que esta sustancia se acumule en el organismo.
En ese sentido, favorece el aumento del colesterol HDL (o bueno) y que funciona como un protector del sistema cardiovascular, reduciendo el riesgo de enfermedades como la aterosclerosis y los infartos.
Esta planta contiene compuestos que estimulan la secreción de insulina, hormona producida por el páncreas y que es necesaria para regular los niveles de glucosa en sangre.
Pero además, aporta manganeso que tiene propiedades hipoglucémicas, y eso hace que el agua de alfalfa sea una bebida compatible para las personas con diabetes.
Dicha planta contiene fitoestrógenos, sustancias vegetales con una actividad similar a la hormona estrógeno, por esa razón, la nutrióloga indica que ayuda a disminuir molestias relacionadas con el SPM e incluso los de la menopausia, entre ellos, dolores abdominales, dolor de cabeza, nerviosismo, cambios de humor y sofocos.
Al ser rica en compuestos antiinflamatorios y antioxidantes (tales como los fenoles y flavonoides), su ingesta regula las enzimas del hígado y previenen daños ocasionados por agentes tóxicos: desde la nicotina hasta ciertos medicamentos.
Gracias a su aporte de vitamina K, la especialista destaca que el agua de alfalfa puede favorecer el crecimiento y la formación de huesos durante la infancia, así como mantener la salud ósea en la adultez.
A largo plazo, esto previene enfermedades como la osteoporosis.
La Medicago sativa también cuenta con propiedades diuréticas y circulatorias, mismas que reducen la retención de líquidos y la inflamación ocasionada por edemas en el cuerpo.
No obstante, Karla Leal advierte que su consumo debe verse como un apoyo complementario. Y particularmente, las personas con problemas renales, cardíacos o hepáticos necesitan supervisar la ingesta con un experto.
Por sus propiedades diuréticas, dicha planta favorece la producción y el flujo de la orina, evitando la acumulación de bacterias en las vías urinarias.
Como cualquier alimento o bebida, se recomienda consumir el agua de alfalfa con moderación y acompañarla de un estilo de vida saludable para aprovechar mejor sus propiedades.
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